<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609</id><updated>2011-08-05T13:15:38.336-07:00</updated><title type='text'>Notas de Intermezzo Tropical</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>19</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-8166969364696415707</id><published>2010-11-07T22:13:00.000-08:00</published><updated>2010-11-07T22:15:58.333-08:00</updated><title type='text'>CRIMEN &amp; POESÍA / Sagrado Corazón, de César Ángeles L.</title><content type='html'>&lt;b&gt;POR:&lt;/b&gt; Roger Santiváñez&lt;br /&gt;(Ph.D. Bennington College. Visiting Professor Latin American Literature)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Maté a mi madre / ¿y ahora qué?” así comienza este nuevo libro del poeta César Ángeles L. Lo que inmediatamente nos recuerda el “Tuve que matarte, papito” de Silvia Plath, la gran poeta suicida norteamericana. Y es que quizá haya una relación entre dicha poeta y Lizzie Borden –también poeta– la joven que asesinó a su madre propinándole 65 cuchilladas en la cocina de su casa en el limeño distrito de San Martín de Porres. Ángeles conoció episódicamente a Borden en una universidad privada de formación católica, durante la ceremonia de premiación de los Juegos Florales (2004) cuyo premio en poesía obtuvo dicha joven. Impactado por la noticia, el poeta ha escrito este volumen titulado precisamente Sagrado Corazón (Tranvías Editores &amp;amp; posiciónEDITORES. Lima 2009) quizá para llamar la atención –irónicamente– sobre la falla estructural de este orden establecido: una muchacha de clase media –hija de un abogado– supuestamente bien educada (ahora comprendemos mejor el título de Almodóvar La mala educación) y para más señas estudiante de la mencionada Universidad que –se supone también– provee una sólida formación católica a la juventud  burguesa de nuestro país.&lt;br /&gt;Logrado este primer cometido angeliano (por no decir angelical: no olvidemos que el ángel rebelde –Luzbel– fue la más bella y perfecta criatura celestial antes de su acción subversiva) y en esto quizá estén unidos el poeta Ángel-es y su personaje Lizzie Borden.   Quiero decir, en su rebeldía contra la formación modélica de una clase y de un sistema. Y de allí provenga –poéticamente– la identificación del poeta con el escogido tema de su libro. Es decir, más allá de la anécdota mediante la cual César Ángeles tuvo efímero contacto con esta –según se nos informa– tímida joven en la mencionada premiación poética, nos importa la opción intelectual e ideológica por la que el autor asume el rol de Lizzie, como queda claro desde el primer poema del libro: “Maté a mi madre / ¿y ahora qué?”.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Pero el poeta no se queda en el gesto retórico de un arquetipo sociopolítico sino que logra inmiscuirse en la fibra sentimental –la dimensión psíquica– (aquí  la relación de Borden con Plath): “Y todo fue entonces un cine de barrio / sin película”. Y –significativa y freudianamente la relación con el padre–: “Acuérdate papá / que ahora arrugarás mi rostro / en los diarios”.  Porque en realidad es la familia –en tanto célula básica del sistema– la que es puesta en tela de juicio: “Acuérdate papá / quién mató a tu mujer / negada visión en la foto familiar”. Lo que no es óbice para la memoria idílica de los hermosos  tiempos  idos –aunque siempre con la terrible conciencia peruana- donde Ángeles logra un órfico fraseo: “Y acuérdate de los ciervos / del bosque donde caminamos / y del río aquel  invierno / en un perdido pueblo de este país / I n c I e r t o / tus palabras que / rompían en lluvia / el cielo por la mañana”. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El segundo poema del volumen constituye un retrato del crimen. Para esto Ángeles echa mano al arsenal vanguardista de la tradición, en este caso probablemente el Altazor de Huidobro. Los versos se desencadenan –como cuchilladas, diríamos– cortados (aquí el símil es vivo reflejo de la realidad) sincopadamente: “Un corte / dos cortes / tres cortes / relámpago siniestro / azufre y veneno / otro corte /otro corte /otro corte / sin luz / mucho sudor / pánico sobre pánico “. Hay un momento visceral –aquí otra vez funciona la capacidad literal de Ángeles: “devuélvele tu ombligo” –le dice a Lizzie mientras ella acuchilla a su madre– y también “sigue gritándote a ti misma” en un movimiento de identificación entre ambas mujeres, las cuales serían una sola  persona. Algo así como si Lizzie al asesinar a su madre estuviera –simultáneamente– matándose. En este punto –otra vez- salta la relación con la suicida Silvia Plath. Y más aún cuando leemos los versos finales del poema: “una mole de concreto / apagó el cine de tu poesía”.  La vida es una película que de pronto termina. O cambia de destino.  Por eso el texto culmina con esta incrustación  cinematográfica típicamente  conversacional: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;                                               PLACE   COMMERCIAL   HERE&lt;br /&gt;                                                   Cárcel de Santa Mónica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve otra vez el poeta –a través de su personaje– a rememorar el paraíso perdido de la niñez. Pero en ningún momento deja la crítica introspectiva, como cuando se pregunta: “madre, madre: / ¿qué demonios significa esta palabra?” en actitud radical que bordea lo metafísico. En este sentido es sintomático que Ángeles haya escogido citar el Romancero Gitano de García Lorca, tan cargado de un volumen pasional. Del cuchillo de los andaluces pasa el poeta peruano a las puñaladas de Borden, pero se las arregla para darnos la extraña sensación de un salvaje amor, cuando reflexiona sobre la situación con estos versos: “cuchillo corta cuchillo / como en cualquier película de guerra / se entrelazan los amantes /se anudan enemigos / se oponen combatientes / en cualquier arena”. Mas el gran Federico no es su único intertexto: tenemos a Jack, el destripador, de la mitología urbana londinense del siglo XIX, citado vía una aproximación de raigambre expresionista: “es la sangre, Jack / la que inunda esta ciudad desde siempre […] la misma que vuelve pesado / el aleteo de los búhos”.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Hay un trasfondo metafísico en esta poesía. Ese parece ser el resultado y motivo de la investigación poética que lleva a cabo Ángeles, profundamente conmovido por el suceso. De allí que asuma también la voz de la madre asesinada, reclamándole –desde la muerte– a su victimaria: “Lizzie Flor de Magdalena / ese nombre te puse honrando al cielo […] y mira cómo me has cortado”. En realidad hay una fusión entre lo humano (metafísico) y la carga implícita que entraña la queja del sistema (sociopolítico y religioso)  por boca de la voz materna. Sin embargo, hay unos versos hasta cierto punto herméticos, desde los cuales podría decirse que el poeta comprende toda la situación por la poesía, algo así como que la muerte termina siendo poesía en todos los casos: “sabes el destino nos ha legado / una flor iccual a mí / la misma imagen y figura / cuyo nombre es poesía”. Esa sería la razón de fondo del crimen. Estaríamos hablando entonces de un asesinato poético.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Hacia el final del poemario, encontramos un par de diálogos con la famosa poeta suicida peruana de la generación del 70, María Emilia Cornejo. Ambos textos (son las dos partes de un solo poema) montan un intertexto que parafrasea las páginas más conocidas de la autora. Es decir: “Soy la muchacha mala de la historia” y “Tímida y avergonzada”. Ángeles encarna la voz de Borden, quien haría estas versiones muy personales, trastocando el sentido básicamente erótico de los textos originales,  en explicaciones de su acto criminal. El resultado es un interesante experimento, que no sólo entronca el radicalismo de ambas poetas –Cornejo y Borden– sino que sirve de introducción al siguiente poema titulado Todas son la misma que nos recuerda un trabajo de Alfredo Márquez –del grupo NN– denominado Todas son iguales en el que aparecían las imágenes de Marilyn Monroe y Edith Lagos. Lo importante de todo esto, es que aquí se está planteando una defensa y reivindicación de la mujer, en tanto uno de los seres más abusados, ofendidos y explotados del sistema.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, el poema de Ángeles –dedicado a Sarita Colonia, María Emilia Cornejo y Edith Lagos– está conectado a la serie del cow-boy Linton, de su libro inicial El sol a rayas, que a mi juicio es lo más logrado del conjunto de su obra poética, sin dejar de mencionar el hermoso “En Italia” de su segundo poemario A rojo. Pues bien, aquí Lizzie Borden se transforma en Giuliana Monroe, una pistolera del Lejano Oeste, intensamente buscada por los cazarecompensas.  Y Linton –alter ego del poeta– la protege en su escape en acción solidaria, cuya verdadera dimensión descubrimos en los versos finales del poema: “y zambullirme en la nube de polvo / que en su huida deja Giuliana Monroe / corriendo sin mirar hacia la nada /[…]/ hacia la sombra que envían las estrellas / a todos los huérfanos, parias y condenados / de esta tierra / que fue nuestra”.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Es digno de atención el tour de force que realiza Ángeles imprimiéndole una perspectiva desde la izquierda a un escenario como el del Far West ya que está poéticamente logrado. Y puede decirse lo mismo, de toda la serie Linton donde testimoniando una formación cultural heredada del comic y las series televisivas norteamericanas que llegaban al Perú durante los 60s –infancia del poeta–  César Ángeles –talento en mano– consigue una genuina expresión que abre un rumbo distinto en la poesía peruana desde 1980 para acá. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El último texto de Sagrado Corazón es una prosa poética (o poema en prosa) que recoge en su título un concepto de Juan Javier Salazar –probablemente el artista plástico no-objetual más importante en el Perú actual–  “El ñoba ritual”. Efectivamente, la escena reproduce el baño refrescante que le da a Lizzie su padre cuando ella era niña –con las obvias connotaciones freudianas- en una suerte de paraíso súbitamente interrumpido por la aparición de la madre, quien abre “La maldita puerta negra, de la inmensa noche”. El complejo de Edipo (o Electra, para el caso) estaría funcionando –según el poema– e informaría claramente acerca de las profundas motivaciones de la poeta para matar a su mamá. Pero eso en realidad, quizá nunca lo sabremos. Este texto está entre lo mejor escrito de todo el libro. Y con eso podemos darnos por satisfechos, ya que como César Ángeles afirma en la nota final, se trata de una elucubración poética a partir de algunos sucesos reales.&lt;br /&gt;Es difícil medir y comprender la motivación de un parricida. Realmente, un arcano. Pero también hay que ser valiente para internarse poéticamente en un tema como este. César Ángeles L. se lo propuso –y a mi juicio– salió airoso de este puntual desafío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5 de abril del 2009 / Collingswood, Cooper River, under the first sun&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-8166969364696415707?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/8166969364696415707/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=8166969364696415707' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/8166969364696415707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/8166969364696415707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2010/11/crimen-poesia-sagrado-corazon-de-cesar.html' title='CRIMEN &amp; POESÍA / Sagrado Corazón, de César Ángeles L.'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-8472451439988961717</id><published>2010-07-12T12:03:00.000-07:00</published><updated>2010-07-13T02:39:06.581-07:00</updated><title type='text'>EL CASO DE JAVIER HERAUD:</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-PE"  style="line-height:150%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;SECCIONES INICIALES DE LA PONENCIA “TRES POSTURAS POÉTICAS ANTE LAS UTOPÍAS DEL 60: HERAUD, CISNEROS, HINOSTROZA” PRESENTADA EN EL COLOQUIO DE HOMENAJE A RODOLFO HINOSTROZA. LIMA, 28, 29 Y 30 DE ABRIL, 2010. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-PE"  style="line-height:150%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;TRES POSTURAS POÉTICAS ANTE LAS UTOPÍAS DEL 60:&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-PE"  style="line-height:150%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;EL CASO DE JAVIER HERAUD&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align: left;margin-bottom: 0.0001pt; line-height: 150%; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-PE"  style="line-height:150%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal; "&gt;POR Luis Fernando Chueca&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;La aparición, en 1967, de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Los nuevos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftn1" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; dio cuenta no solo de la existencia de una nueva promoción de poetas peruanos ya consolidada, sino de lo que Alberto Escobar reconoció, pocos años después, como el inicio de “un nuevo ciclo en la evolución de nuestra poesía”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftn2" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Este valor fundacional se concentra sobre todo en lo que para esos momentos venían desarrollando claramente algunos de los autores incluidos en la muestra (Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Mirko Lauer, Marco Martos), además de Luis Hernández y Juan Ojeda, que quedaron fuera de la selección. Se debe mencionar también a&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Javier Heraud, pues, como veremos, a pesar de su temprana muerte en 1963, había comenzado a desarrollar algunas líneas que coinciden con las rutas luego ampliamente transitadas por sus contemporáneos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Los caminos que hacia la mitad de la década casi todos estos poetas (salvo Heraud, se entiende) estaban recorriendo, aunque disímiles entre sí, revelaban un bagaje de lecturas compartidas y un “esta[r] de acuerdo contra algo”, según dijo Hinostroza en sus “Reflexiones sobre el asunto poético” en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Los nuevos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Algunas claves de esa concordancia: cierto alejamiento del magisterio de la generación de 27, la primacía de la referencia anglosajona, el interés por la narratividad, la explícita importancia de la intertextualidad, la cotidianeidad. En varios de ellos, además, el empleo de herramientas provenientes de la ciencias sociales en su acercamiento a la realidad y la utilización de la historia como materia poética. Junto a esto, el deseo y la conciencia de estar emprendiendo algo que podría calificarse como una&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;modernización del lenguaje poético peruano. Simplificando –y con cargo a hacer más adelante los matices correspondientes–, se trata de lo que más adelante se llamó registro conversacional y que Antonio Cornejo Polar explicaba a partir de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;“la ruptura del enclaustramiento del lenguaje intrínsecamente poético”, que trajo como correlato que “el sujeto lírico […] no puede seguir afirmando su identidad como agente especializado de ciertos códigos de uso restringido, consensualmente adscritos al universo de la alta cultura, y su competencia lingüística, antes diferenciadora y jerarquizante, parece sumergirse en la común aptitud de los hablantes de una lengua determinada”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftn3" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Obviamente, para que esto se produjera no solo intervinieron deseos personales o dinámicas autónomamente &lt;span class="Apple-style-span"   style="  ;font-family:Georgia, serif;font-size:16px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;literarias, sino una serie de circunstancias que, en general, nacional e internacionalmente, se relacionan con el inconformismo y la rebeldía a múltiples niveles (frente a estructuras sociales y económicas, a las prácticas y los discursos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;autoritarios, a la falta de libertades, a la rigidez en la vida sexual, etc.), que colocaron a los jóvenes como protagonistas de una apuesta o, mejor, de apuestas diversas, por nuevos tiempos. Es a estos nuevos tiempos buscados, imaginados y en alguna medida –mayor o menor– alcanzados que se les denomina, laxamente, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;utopías de los años sesenta&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Utopías cuya función política es, usando palabras de Fredric Jameson, “interrumpir y/o romper nuestras ideas heredadas al respecto del futuro: romper ese futuro prefabricado”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftn4" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Las reflexiones que siguen pretenden indagar en el nudo establecido en el Perú por los dos aspectos mencionados: por un lado, el impulso movilizador hacia situaciones radicalmente diferentes: más justas, más libres y más felices que las experimentadas, que representaran un camino claro hacia una modernización realmente democrática de la sociedad, y, por el otro, el desarrollo de proyectos también modernizadores en el terreno del discurso poético, que fueran conscientes, además, de tal condición. Una idea interesante en ese anudamiento es la que apunta Aníbal Quijano cuando señala que “toda utopía de subversión del poder implica, también, por eso, una subversión estética”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftn5" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Desde esa perspectiva es posible abordar la refundación poética peruana en los años sesenta como un proceso en el que, al igual que lo ocurrido, en general, con los mejores entre nuestros poetas de vanguardia, la crítica del lenguaje poético al uso y la propuesta de nuevos caminos están indisolublemente atadas a la crítica de la sociedad y a la imaginación de nuevas condiciones. Aunque podrían haber sido más los poetas objetos de esta revisión, me concentraré ahora solo en tres: Javier Heraud, Antonio Cisneros y Rodolfo Hinostroza, poetas en los que la dinámica que he enunciado cobra una particular nitidez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height:150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height:150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Javier Heraud&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Una de las utopías mayores de los sesenta es, sin duda, la de la transformación radical de la sociedad a través de la lucha guerrillera. La revolución cubana, en 1959, impactó en los jóvenes de todo el continente, dando pie a la expectativa de que la revolución era no solo posible sino inminente. Esas ideas están notoriamente presentes en la poesía de Javier Heraud en textos como “Explicación”, “Poema” o “Un poema especial”, incluidos entre los “poemas de Rodrigo Machado”, seudónimo adoptado por el poeta en La Habana en julio de 1962 al iniciar su condición de militante del Ejército de Liberación Nacional del Perú. No dejan lugar a dudas, al respecto, versos como “Un día conocí Cuba. / Conocí su relámpago de furor, / vi sus plazas llenas / de gentes y fusiles / […] Y recordé mi triste patria, / mi pueblo amordazado, / sus tristes niños, sus calles / despobladas de alegría. / Todos recordamos lo mismo. / Triste Perú, dijimos, aún es tiempo / de recuperar la primavera / de sembrar de nuevo los campos, / de barrer a los miserables “patriotas / explotadores”. / Se acabarán, dijimos, las fiestas / palaciegas para los menos / y las mesas sin comida / y con hambre”, tomados de la parte I de “Explicación”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftn6" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Se ha hablado mucho sobre el escaso valor estético de textos como el citado. No pretendo proponer una discusión sobre eso, pues la unidimensionalidad de las imágenes y el reiterado empleo del lugar común sin que haya de por medio alguna intención paródica no hacen posible una valoración muy diferente. Sin embargo, sí me interesa discutir el corte tajante que se ha supuesto, y propuesto, entre Javier Heraud, el autor de libros como &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;El viaje&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; o &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Estación reunida&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;, el verdadero poeta, y Rodrigo Machado, el autor de los textos finales, el que quedó luego de que el poeta dedicado a la palabra dejara lugar al héroe embarcado en la acción. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Esta percepción es no solo insuficiente sino que incluso llega a ser sesgada, y lleva muchas veces a declarar de plano la incompatibilidad entre poesía y acción, entre palabra poética y compromiso político. Propongo, para discutir esa marcada separación, recordar poemas como “Dos preguntas” o “Balada escénica sobre la revolución cubana” (cuyo final es el conocido “Palabras de guerrillero”). Escritos antes del viaje a Cuba de Heraud, los dos textos evidencian un compromiso político que busca ser abordado también desde las herramientas de la poesía. Los resultados no son óptimos, pero lo interesante es reconocer cómo en estos textos se manifiestan algunos de los rasgos que caracterizan las nuevas propuestas en ciernes de la poesía de los sesenta, que se consolidarán en libros de sus contemporáneos poco después. Me refiero, por ejemplo, al uso del humor y la ironía, al empleo paródico de frases hechas, a los aprendizajes iniciales de las lecciones de Brecht, a la utilización del monólogo dramático e incluso a cierta utilización del disparate. En suma, una diversidad de registros que otorgan a los poemas una plurivocidad nada despreciable. Los poemas (no olvidemos que fueron publicados póstumamente y no organizados en un conjunto que el poeta diera por concluido o medianamente estructurado) constituyen pasos quizá algo endebles pero en absoluto insignificantes en un proyecto de escritura que Heraud, en esos mismos años formulaba globalmente como “una poesía narrativa, una poesía descriptiva, clara, que enriquezca muchas cosas, con la música, con el cine, pero que no deje de ser poesía, poesía que pueda ser leída por todos”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftn7" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;, a la vez que afirmaba “que la poesía, lejos de ser una aislada y solitaria creación del artista, ‘es un testimonio de la grandeza y la miseria de los hombres, una voz que denuncia el horror y clama la solidaridad y la justicia; y la felicidad, algo inalcanzable fuera de un destino común que debe ser conquistado’”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftn8" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Esto último lo escribió Heraud para una lectura poética en enero de 1961, es decir en paralelo prácticamente en paralelo a la escritura de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Estación reunida&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; y antes de viajar e Moscú para el Foro Mundial de la juventud.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Algo semejante a lo mencionado sobre “Balada escénica…” o “Dos preguntas” se observa en algunos de los poemas de Rodrigo Machado, probablemente aquellos escritos todavía en La Habana. En “Poema especial”, por ejemplo, aunque el resultado es menor que en los casos anteriores, se observa la intención de “escribir -como dicen los primeros versos- algo original, nuevo, sorprendente”. Uno de los aspectos que llaman la atención, además de otros rasgos ya mencionados, es el uso de paréntesis. Heraud lo emplea, por un lado, para la referencia intratextual e implícitamente crítica a la visión del otoño que había propuesto en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Estación reunida&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; (que, a su vez, era una reescritura y ahora una vuelta a Eliot: “(cruel y blando abril)”; por otro, para establecer un corte en su discurso que provoca a la vez que un posible propósito irónico, un cuestionamiento del valor del oficio del poeta e incluso, quizá inconscientemente, una distancia con respecto del discurso épico en el que se enmarca el texto: “(Me aburro y no termino este poema)”. Otro poema firmado también por Rodrigo Machado que vale la pena mencionar es “Arte poética”. Este conocido texto, fechado “Madrid, 1961 / La Habana, 1962”, evidencia la voluntad de continuidad de sus indagaciones poéticas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Es también necesario un apunte sobre &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Estación reunida&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Este libro, dejado para su presentación a los Juegos Florales de San Marcos de 1961, antes de su partida a Europa y premiado póstumamente en 1963, representa para muchos no solo el mayor logro de Heraud y sino quizá el trabajo más importante entre las entregas de los jóvenes del sesenta en los tres años iniciales de la década. En él pueden reconocerse además de una madurez expresiva, una arquitectura sólida y el conocido diálogo intertextual con &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;La tierra baldía&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; de Eliot, poeta que luego será figura capital para toda la llamada Generación del 60, la presencia nítida de un componente utópico que si bien no puede calificarse cerradamente solo como político, incluye sin duda esta dimensión, y hasta un planteamiento revolucionario, como lo evidencian versos como “Nos prometieron la felicidad / y hasta ahora nada nos han dado. / ¿Para qué elevar promesas si a la hora de la lluvia solo / tendremos al sol y al trigo muerto? / ¿Para qué cosechar y cosechar si / luego nos quitarán el maíz, / el trigo, las flores y las frutas? / Para tener un poco de descanso no / queremos esperar las promesas y / los ruegos: / tendremos que llegar al mismo nacimiento del camino, rehacer todo, / volver con pasos lentos desparramando / lluvias por los campos, / sembrando trigo con las manos, / cosechando peces con nuestras / interminables bocas”, que integran el poema liminar de la primera sección. Poema sintomáticamente titulado “Destrucción de las sombras e inicio de los días”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftn9" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Con todo lo anterior, espero haber dejado constancia de que la utopía revolucionaria plasmada en la poesía de Heraud no nace como un cuerpo extraño en los poemas firmados por Rodrigo Machado, y que tampoco está desligada, en general, de una búsqueda y de un proyecto de escritura que si bien quedó trunco y puede evaluarse como fallido en varias de sus manifestaciones, fue asumido con seriedad e intensidad por el joven poeta, quien –un dato más del interés para cerrar esta sección– en 1961, en París, de regreso de su viaje a Rusia, al ser entrevistado por Mario Vargas Llosa para un programa de la radio televisión francesa, señaló que, desde su punto de vista, la dicotomía poetas puros / poetas sociales, muy fuerte todavía en esos momentos, no tenía ya vigencia entre los poetas más jóvenes, entre quienes “estas dos tendencias se unen perfectamente”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftn10" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="line-height: 150%;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Esta declaración, que marca una convicción general de toda la llamada Generación del 60, la realiza el poeta casi al mismo tiempo que escribe a su padre, refiriéndose a las dificultades económicas en su estadía europea, que “creo que el haber sido poeta me trae todas estas complicaciones. Pero no me arrepiento. Yo escogí libremente mi destino y no tengo de qué lamentarme. En Lima terminando mis estudios de Literatura no sabría qué hacer con ellos. Y de todo esto es culpable el régimen capitalista en el que vivimos, que tendrá que cambiarse por el régimen socialista como en Cuba. // Por eso estoy decidido, y cuando en el Perú haya que irse a las armas, yo lo haré, por mucho que te duela”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftn11" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="mso-element:footnote-list"&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%"&gt;    &lt;div id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; line-height:normal"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftnref" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Los nuevos: Cisneros, Henderson, Hinostroza, Lauer, Martos, Ortega&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Edición de Leonidas Cevallos Mesones. Lima: Editorial Universitaria, 1967; 7.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; line-height:normal"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftnref" name="_ftn2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; Antología de la poesía peruana, Tomo II. Lima: Peisa, 1974.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; line-height:normal"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftnref" name="_ftn3" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; “La problematización del sujeto en la poesía conversacional”. En &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Homenaje a Alfredo Roggiano: en este aire de América&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Pittsburgh: University of Pittsburgh. Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana], 1990; 202.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; line-height:normal"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftnref" name="_ftn4" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; “Arqueologías del futuro. Una charla de Fredric Jameson”. En &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;El viejo topo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; 219. Madrid, abril 2006; 71.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; line-height:normal"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftnref" name="_ftn5" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; “Estética de la utopía”. En &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Hueso húmero&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; 27. Lima, 1990; 202; 33.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; line-height:normal"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftnref" name="_ftn6" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Poesías completas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. 2ª. ed. Lima: Campodónico, 1973; 233-234. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; line-height:normal"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftnref" name="_ftn7" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; Cecilia Heraud Pérez. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Vida y muerte de Javier Heraud: recuerdos, testimonios y documentos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;. Lima: Mosca Azul, 1989; 100.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; line-height:normal"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftnref" name="_ftn8" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; Ibíd.; 121.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; line-height:normal"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftnref" name="_ftn9" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Estación reunida&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; Edición, prólogo y notas de Edgar O'Hara; dossier gráfico de Herman Schwarz. Lima: Mesa redonda, 2008; 49.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-bottom:0in;margin-bottom:.0001pt; line-height:normal"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftnref" name="_ftn10" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; Cecilia Heraud Pérez; 100.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="mso-element:footnote" id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=8472451439988961717#_ftnref" name="_ftn11" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; Ibíd.; 101-102.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-8472451439988961717?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/8472451439988961717/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=8472451439988961717' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/8472451439988961717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/8472451439988961717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2010/07/homenaje-rodolfo-hinostroza-por-luis.html' title='EL CASO DE JAVIER HERAUD:'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-6364007110406738298</id><published>2010-07-12T11:59:00.000-07:00</published><updated>2010-07-12T12:00:33.908-07:00</updated><title type='text'>Cita de la semana:</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;Miguel Gutiérrez, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La generación del 50: un mundo dividido&lt;/i&gt; (Ediciones Sétimo Ensayo-Lima, 1988): 31&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;“No se puede dejar de señalar otra situación en esta época del imperialismo y las revoluciones sociales: los problemas surgidos en el socialismo, y no nos referimos a lo que hay todavía de imperfecto re irracional en este sistema superior de organización social, sino, sobre todo, a los retrocesos y contrarrevoluciones, como en la URSS y la China postmaoísta, lo cual ha dado lugar a nuevas oleadlas de anticomunismo, agnosticismo y nihilismo, con manifestaciones ideológicas que señalan “el fin de las ideología”, o como negación de la Historia y oposición a todo tipo de Poder, dicho a&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;veces con incuestionable esplendor verbal:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;Las hojas manan sangres y no agua, las águilas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;sumergen sus alas sobre el caos, este estrépito intolerable es la guerra&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;esto que se malogra es la buena humanidad que enarca el ceño ante&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:141.6pt;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt; line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;las nubes, esperando&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;agua en lugar de hiel y humores pestilentes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;Los hermanos no vuelven, las novias mueren como libélulas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;en los estanques enfermos, las estatuas exhalan vapores amarillos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;sobre la nuca de los héroes, y la Historia es una fábula&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;c ontada por un loco. Y los cadáveres son rescatados del mar,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:141.6pt;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt; line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;musgosos e hinchados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:70.8pt;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;       &lt;/span&gt;(Hinostroza)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 10.0pt;line-height:115%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;pero, en general, coartadas con que se encubren malas conciencias y justifican su existencia parasitaria dentro del sistema burgués, sea en el centro del imperio o en las periferias, en las metrópolis o en las pauperizadas urbes de la semicolonias”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%; font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%; font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:10.0pt;line-height:115%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-6364007110406738298?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/6364007110406738298/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=6364007110406738298' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/6364007110406738298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/6364007110406738298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2010/07/cita-de-la-semana.html' title='Cita de la semana:'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-1030612907672757443</id><published>2010-07-12T11:55:00.001-07:00</published><updated>2010-07-12T11:56:39.863-07:00</updated><title type='text'>Entrevista:</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;h4&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; text-decoration:none;text-underline:none"&gt;EL RETORNO DE RODOLFO HINOSTROZA&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;  &lt;h2&gt;&lt;span lang="ES"&gt;“Ya no soy el mismo rebelde de antes”&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;(3 de noviembre de 1991, Lima.&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt; Domingo&lt;/i&gt; de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La República&lt;/i&gt;: 27-28)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;POR&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt; César Ángeles L.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Rodolfo Hinostroza (Lima, 1941) es poeta, dramaturgo, astrólogo, periodista y varias cosas más. Ha retornado a Lima tras dos años de ausencia. En 1978, publicó &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;Aprendizaje de la limpieza&lt;/b&gt;, testimonio de una larga experiencia psicoanalítica y punto de partida para el siguiente diálogo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿Qué te condujo a participar como paciente de una terapia psicoanalítica?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Bueno, estaba atravesando una gran pena de amor…. Una historia muy complicada. Pensé que el sicoanálisis podía ayudarme a sobrellevarla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Esa experiencia fue una necesidad vital, ¿no? ¿Qué hubiera sido de ti sin esa terapia?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Creo que todo hubiese sido más difícil para mí porque recibí muchos beneficios del sicoanálisis. Además, uno entra a un mecanismo, la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;transferencia&lt;/i&gt;, que te lleva a ir cada vez más lejos, a revelar zonas desconocidas del inconsciente para, de este modo, desbloquear una serie de cosas que están trabadas en el desarrollo normal de la personalidad. Es una inversión de tiempo y trabajo, por que es duro psicoanalizarse; pero que me ha dado, por ejemplo, una gran libertad interior: no temo pensar en nada, no tengo tabúes….Y mi nivel de angustia, como dicen ellos, ha bajado bastante. Ahora puedo afrontar desafíos diversos, sin desgastarme considerablemente; tengo mucho más equilibrio personal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿Recomendarías a quienes practican la literatura que hicieran esa experiencia?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:12.0pt;line-height:150%;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;No, no tiene nada que ver con la literatura. Mi caso es muy personal porque mi neurosis giraba en torno un padre escritor y a una madre profesora y también escritora, lo cual generaba una serie de tensiones, por rivalidades, en mi familia. Yo desaté este nudo con el sicoanálisis; pero lejos estoy de recomendárselo a nadie, empezando porque es muy duro: yo estuve dos veces al borde del suicidio. Hay un nivel de angustia enorme que puede desencadenarse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿Y por qué toda esa onda escatológica que impregna &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt;“Aprendizaje….”&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;? ¿Afán de realismo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Es normal: en un tratamiento sicoanalítico vas descendiendo las etapas formadoras, autogenéticas, del ser humano. Así, llegas al punto anal, que es la relación con el excremento como cuando fuimos niños; vuelves a reconstruir esa relación y el simbolismo adherido a ello.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿Tú tenías muy mitificada la mierda?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Supongo que sí, como toda la sociedad. ¿Qué significado tiene cuando se manda a alguien a la mierda? Es un símbolo de lo peor. Sin embargo, la putrefacción es mucho peor que la mierda, porque ésta es un producto natural; en la putrefacción se desagrega el organismo, es más letal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Un gran problema del sicoanálisis es su elitización, debido a que es un tratamiento muy caro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Sí, claro. En Francia es más asequible, mucha gente lo practica. Aquí es más elitista: son otras condiciones. La sesión debe estar entre $ 100–50. El sicoanálisis debiera estar al alcance de mucha gente. Sé que Rodríguez Rabanal tiene un programa de asistencia psicoanalítica en los Pueblos Jóvenes; él hace una especie de socialización de este tratamiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿Por qué dejaste finalmente la terapia? Además, rompes con el terapeuta violentamente: le increpas su “tecnología de espíritu” y lo mandas a la mierda. En el Prólogo de tu libro dices que querías quedar libre, vivir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Sí. Hay que romper de alguna manera. Había un problema: soltar el genio de la lámpara y ser libre al mismo tiempo. Como te dije, durante el sicoanálisis mi vida tuvo un sentido muy grande de provisionalidad: no me involucraba a fondo con ninguna mujer; estaba casado, con muchos problemas conyugales, pero no me divorciaba tampoco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿Qué hiciste cuando cancelaste el tratamiento?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Me fui a Mallorca y viví intensamente; hice de todo. Pasé un verano formidable, muy lujoso, en una casa maravillosa. Dejé todo: mi trabajo en la Universidad de Orleans, París… Viví seis meses intensos con una verdadera liberalidad sexual, que era lo buscado en la época, también. Había liberado muchas cosas en el sicoanálisis. Lo pasé realmente muy bien. Estoy escribiendo un libro, justamente, sobre esos seis meses posteriores al tratamiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Algo que dijiste cuando lo cancelaste fue que “las mejores historias terminan con una mandada a la mierda”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Sí. Los psicoanalistas esperan, un poco, que uno los mande a la mierda; porque la relación con ellos no es real. Parece una relación de gran intimidad, pero no lo es porque estás hablando con un fantasma: tú no sabes nada de su vida, nunca hablas con él fuera de las sesiones. Es una especie de fantasma para ti, y en él proyectas todos tus fantasmas, además. Cuando termina la relación analítica no es tu amigo, es más bien un técnico del espíritu. Cuando reparas en esto, ya estás curado; se rompe la relación de transferencia y&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;tú y el sicoanalista son libres; cada uno se va por su lado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Como dos conocidos desconocidos. Eso vale para otros tipos de relaciones, ¿no?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Sí, claro. El amor también es eso. Cuando se rompe el encanto te encuentras al lado tuyo con una mujer que ni conoces, y dices: “¿Y ésta?” (Ríe). Se rompió el amor, se volvió una desconocida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;En “Aprendizaje…” se registra mucha violencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Esto tiene que ver con el proceso violento del sicoanálisis para vaciar el inconsciente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Y pienso que eso marca también el resto de tu producción literaria. Me preguntaba cómo concilias tu utopía social de la no–violencia con tu literatura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;No es violenta; pone en escena a la violencia para enjuiciarla, para deslindar con ella. Mi obra más bien es intensa, o dramática: hay un dramatismo en mi producción.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;La gran capacidad que se registra en tu obra para destruir varias convenciones, y construir otro lenguaje original, es un acto precisamente violento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Yo no diría violencia; diría insolencia, desparpajo o lo que tú quieras, pero violencia no me convence. En mi poesía hay una suerte de intensidad&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;administrada, con picos de clímax y anticlímax: una dramaturgia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿Asumes como utopía todo ese discurso hippie del ‘60 de volver a la naturaleza, la vida en comunidad, en armonía con ella?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Sí, y otras cosas también. Remitiéndome al viejo Marx, ahora tan en baja: él imaginó la utopía como el reino de las contradicciones no antagónicas; ése es el reino sin clases. Esa es la idea de utopía que tenía hasta hace unos años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿No crees más en ella?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Ahora todo está muy confuso. Esto de que se cae la URSS, reaparece el liberalismo (pausa). No sé cuánta autoridad tenga actualmente el mensaje marxista. Habría que ver eso muy profundamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿Cómo concilias esa agresión, tan importante en tu proceso creativo y en tu vida, con la postulación de la no–violencia como proyecto social?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Me refiero a la no–violencia política. En lo social e individual siempre habrá un porcentaje de violencia. Hay pulsiones que no se pueden sublimar, y esto es necesario para la vida. No postulo la no–violencia total; no quiero un mundo de santos, ni de brahmanes tampoco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿Qué mundo quieres?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Un mundo mejor que éste, nada más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Pensé que en tu proceso podía haber ganado la relación con tu padre, la de estabilización, desactivando la relación en rebeldía con tu madre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Es que uno ya ha hecho las rupturas que tiene que hacer, y ya no sigue haciendo más. Uno hace las necesarias, ¿no? Una vez que uno ha establecido su territorio ya no tiene por qué romper nada ¿no crees? Son relaciones juveniles. Estás hablando de un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Yo&lt;/i&gt; muy antiguo, de alguien que empezó un sicoanálisis hace más de 20 años. Comencé esto a los 25; y ahora voy a cumplir 50. Estás hablando de una persona que ha sufrido un proceso dinámico muy fuerte mediante el sicoanálisis, y que ha llegado a un tipo de estabilidad espiritual.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Esa estabilidad y esa madurez a las que aludes, ¿no es otro modo de decir que estás ahora en una actitud más reposada, quizás más conservadora?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Bueno, eso significa que el sicoanálisis dio resultado. Tengo mayor estabilidad emotiva, tengo tres hijos y tengo, pues, una vida…; naturalmente no soy el mismo rebelde de antes. Eso se lo dejo a la gente de los 20 años; ya no puedo jugar el mismo rol de detonador, ahora jugaré otro rol.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿Te considerarías un conservador a estas alturas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;No, un conservador no, de ninguna manera. Mira, te voy a decir una cosa y es mi última respuesta. Un poeta puede ser un profeta, pero un profeta que resbala a veces; porque yo, por ejemplo, en el poema “Horóscopo de Karl Marx” predigo la caída del capitalismo para 1992. Me equivoqué nada más que de nombre, porque fue la caída del comunismo y no del capitalismo. ¡Casi la emboco! (Ríe)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¿No crees que el capitalismo va a caer?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;(Pausa) Quién sabe eso, ¿no?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-1030612907672757443?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/1030612907672757443/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=1030612907672757443' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/1030612907672757443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/1030612907672757443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2010/07/entrevista.html' title='Entrevista:'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-7477775391121773205</id><published>2010-02-02T22:58:00.001-08:00</published><updated>2010-02-02T22:58:57.565-08:00</updated><title type='text'>A Leonidas Yerovi / Trágicamente anoche</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Cuando por la mañana el periódico vino&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;hasta mí, todo trágico de tu muerte fatal,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;yo maldije en mi cuarto, nervioso, a ese Destino&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;que si nos hace bien es para hacernos mal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Y he cerrado los ojos para ver tu camino:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;pobrecito poeta, lunático y sensual&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;¡que como Verlaine, ebrio de fervor y de vino,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;dabas tu paradójico verso sentimental!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Y ya ha pasado el bohemio “café” de media noche&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;y la pareja oculta del retardado coche…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;y, al pensar en lo irónico de tu suerte tan dura&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;y en todos los que aún creen que es muy bueno soñar,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;como loco en mi cuarto de esta nueva amargura&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;he cerrado la puerta y me he puesto a llorar…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial; mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Lima, 16 de febrero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Juan Parra del Riego, en&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial;mso-bidi-font-family: Arial"&gt; &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;El tiempo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;febrero de 1917. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:14.0pt;font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial"&gt;Reproducido en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Telúrica y magnética&lt;/i&gt; 2] &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE" style="font-size:10.0pt;mso-ansi-language: ES-PE"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-7477775391121773205?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/7477775391121773205/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=7477775391121773205' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/7477775391121773205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/7477775391121773205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2010/02/leonidas-yerovi-tragicamente-anoche.html' title='A Leonidas Yerovi / Trágicamente anoche'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-7719342802228931376</id><published>2009-11-03T21:26:00.000-08:00</published><updated>2009-11-03T21:29:55.734-08:00</updated><title type='text'>¿Quién habla en el poema  cuando escribe una mujer …. y dos hombres l@ ‘construyen’? por Susana Reisz</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family: Arial;mso-ansi-language:ES"&gt;Recurro por segunda vez a un viejo título , “¿Quién habla en el poema?” [1]&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:150%; font-family:Arial;mso-ansi-language:ES"&gt;, pues acabo de descubrir&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;--tardíamente--&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;que uno de los poetas que ha intervenido en la discusión sobre&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;la autoría de “los tres mejores poemas” de María Emilia Cornejo ha citado extensamente mis ideas&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;en su &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;blog&lt;/i&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  [2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:150%; font-family:Arial;mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;e incluso ha puesto un enlace que lleva al ensayo que contiene la primera variante amplificatoria del título en cuestión: &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;“¿Quién habla en el poema … cuando escribe una mujer?”&lt;/i&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family: Arial;mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;No puedo negar que el hallazgo me sorprendió y hasta me halagó …. si no fuera porque el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;blogger&lt;/i&gt; , Paolo de Lima,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;pone allí en tela de juicio que yo sea ”la persona más apropiada&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;--sobre todo en esta coyuntura concreta--“ para estudiar la obra de una poeta cuya autoría está en entredicho. El esquema argumentativo que está implícito en el&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;caveat&lt;/i&gt; sería más o menos así: puesto que al comienzo de mi libro &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;Voces sexuadas&lt;/b&gt; yo cité en una nota el poema &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;“Soy la muchacha mala de la historia”&lt;/i&gt; añadiendo que “su tono de sarcasmo y rebeldía es un elocuente anticipo del rumbo que tomarían unos años después las voces femeninas más radicales de la poesía peruana” (Reisz 1996, p. 16) cualquier análisis que yo haga ahora me llevaría necesariamente a tener que demostrar que los tres poemas en debate fueron escritos por María Emilia Cornejo –y solo por ella-- tal como hoy los conocemos;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;o , en su defecto, aceptar avergonzada que lo que yo percibí como “el acento inconfundible de una voz de mujer” (ibid.) es&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;la creación de dos muchachos que quisieron hacer un homenaje a la memoria de la amiga suicida y, al mismo tiempo, divertirse un poco con la impostura, como lo declara José Rosas Ribeyro, refiriéndose a sí mismo y a su amigo Elqui Burgos,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;en el artículo de la revista&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;Intermezzo tropical&lt;/b&gt; que ha iniciado el debate:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family: Arial;mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:1.0in;text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES"&gt;[…] &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:16.0pt; font-family:Arial;mso-ansi-language:ES"&gt;era nuestra forma de recordar, homenajear, a una muchacha que habíamos visto pasar entre nosotros como un pájaro que vuela con las alas quemadas y cuyo suicidio nos había dolido profundamente. Era nuestra manera de luchar contra el olvido, de comulgar con ella más allá de la muerte. Y era también un juego que Elqui y yo asumimos con el espíritu irreverente con que un anónimo poeta peruano había creado poco antes a una supuesta poetisa ecuatoriana. [3]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:1.0in;text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family: Arial;mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;line-height:150%;font-family: Arial;mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Semejante mezcla de propósitos (homenaje fúnebre y tomadura de pelo a lectoras incautas) puede resultar inaceptable desde una visión de mundo adulta pero quien haya intentado entender la perspectiva existencial de la gente muy joven --y de sí mismo en esa etapa de la vida--&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;tendrá que admitir&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;que la muerte (que para los jóvenes siempre es &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;de los otros&lt;/i&gt;), la certidumbre de la propia invulnerabilidad y la posibilidad de jugar sobre todo eso no se contradicen de modo tan flagrante como tendemos a sentirlo quienes hemos llegado a la madurez.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="mso-element:footnote-list"&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%"&gt;    &lt;div style="mso-element:footnote" id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;tab-stops:4.0pt"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:9.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt; font-family:Arial;mso-ansi-language:ES"&gt;Éste fue originariamente el subtítulo de la primera sección del Capítulo VIII de mi libro &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;Teoría literaria. Una propuesta (&lt;/b&gt;Lima:&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Fondo Editorial de la PUCP, 1986, p.193). Volví a utilizar la pregunta muchos años después incorporándole una perspetiva de género. El resultado fue el ensayo al que se refiere Paolo de Lima, aparecido en el año 2000 en &lt;/span&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:9.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Ciberletras. Revista de crítica&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;u&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:9.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:9.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;literaria y&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;de cultura&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:9.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:Arial; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;. No.2&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;http://www.lehman.cuny.edu/&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;tab-stops:4.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:9.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:Arial; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, serif; font-size: 16px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;[2] &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:9.0pt; mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial;mso-ansi-language:ES"&gt;Paolo de Lima, &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;Zona de noticias&lt;/b&gt;, entrada del 21 de junio de 2008 (http://zonadenoticias.blogspot.com/2008_06_01_archive.html)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div style="mso-element:footnote" id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size:9.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;font-family:Arial; mso-ansi-language:ES"&gt;“María Emilia Cornejo: el lado oculto de un mito”,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;Intermezzo tropical&lt;/b&gt;, No.5, 2008. Todas mis citas proceden del texto que aparece en el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;blog&lt;/i&gt; de Paolo de Lima (http://zonadenoticias.blogspot.com/2008/01/mara-emilia-cornejo-el-lado-oculto-de.html)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-7719342802228931376?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/7719342802228931376/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=7719342802228931376' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/7719342802228931376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/7719342802228931376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2009/11/quien-habla-en-el-poema-cuando-escribe.html' title='¿Quién habla en el poema  cuando escribe una mujer …. y dos hombres l@ ‘construyen’? por Susana Reisz'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-5714355985026744312</id><published>2009-10-14T21:21:00.000-07:00</published><updated>2009-10-14T21:22:47.250-07:00</updated><title type='text'>Ciudadanos de segunda  klase</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;Este número doble de &lt;i&gt;Intermezzo&lt;/i&gt; se ha ido gestando en medio del conflicto en la selva peruana. El gran tema de conversación sigue siendo nuestra convivencia insoportable (para muchos sectores) con una supuesta barbarie. Si la civilización está representada por la modernidad que practican los políticos de nuestro país, pues no es para sentirnos demasiado orgullosos como nación. Si nuestros “representantes” dicen que hay ciudadanías de segunda y tercera clase conviviendo con los reales ciudadanos, ¿quiénes serían estos últimos? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;La nación es un tema que se sigue poniendo sobre el tapete en el Perú, que sigue generando tensiones altamente conflictivas con respecto a lo que somos (y es que algo debemos ser), así como lo que concierne a nuestra convivencia y lo que el poder pretende relatar de manera vertical sobre espacios y pueblos que se han percibido siempre fuera del relato nacional. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;En este &lt;i&gt;Intermezzo&lt;/i&gt; se quiere dialogar sobre las percepciones de esos espacios en otros puntos cartográficos,¿Cómo nos leen desde el “primer mundo democrático” y de qué&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;modo nos apropiamos de esas representaciones para construir nuestro propio imaginario?, es la pregunta de este número de la revista. A partir de ella, las respuestas son múltiples, tanto históricas como actuales, literarias como políticas. Así, entre los artículos que forman parte de este dossier tenemos una contribución de Javier Garvich sobre la cultura popular latinoamericana y sus diálogos con los proyectos de la modernidad occidental. Del mismo modo, Guillermo Ruiz va más allá de lo estrictamente cultural para hacer un recuento de lo que llamamos “izquierda” a este lado del Atlántico, y el entusiasmo de cierta academia norteamericana y europea por encontrar siempre en Latinoamérica las fantasías de la acción en un nuevo modo del “socialismo”. Desde el género, la persistencia de la mirada falocéntrica sobre América Latina en dos textos culturales, y la recreación de Sorel por Mariátegui en palabras de José Antonio Mazzotti.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Este número incluye, también, un dossier sobre cine latinoamericano, nuestro homenaje a Blanca Varela, una pequeño intercambio “emiliar” de Diego Trelles con&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;el gran Bolaño. En creación, poemas de Ida Vitale, Enrique Fierro, Reynaldo Jiménez y Bruno Mendizábal. Además, inauguramos una nueva sección de debates “Hachazos de tiempo” que trae lo suyo: sigue la polémica sobre M.E. Cornejo, esta vez en manos de nuestra querida Susana Reisz, con respuesta de Paolo de Lima; además Luis Fernando Chueca polemiza con José Carlos Yrigoyen sobre su ensayo “La hegemonía de lo conversacional” y César Ángeles L. enfatiza una visión constructiva de la pareja Georgette/ Vallejo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX"&gt;Como ya es usual, quisiera agradecer a Juan Javier Salazar por permitirnos intervenir sus “Náufragos”; gracias a ello, esta revista ha podido salir adelante. De igual modo, al querido Alfredo Márquez, por tomarse el trabajo de componer la imagen que le da rostro a este número. Es realmente un lujo tenerlos alrededor de la revista, Junto a elloss están nuestros valiosos amigos que han contribuido con la adquisición de un grabado para hacer posible esta edición. Además, a Cecilia Podestá por habernos enseñado los artilugios de la cera&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Es cierto que este número doble ha tomado buen tiempo en aparecer, pero no nos cruzamos de brazos: en el camino editamos el fanzine &lt;i&gt;Links,&lt;/i&gt; participamos en debates y co-editamos &lt;i&gt;Dorada Apokalypsis&lt;/i&gt; de Domingo de Ramos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;No quisiera&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;terminar esta editorial sin mencionar la sentencia al ex dictador Alberto Fujimori, motivo para celebrar la persistencia de los familiares de la Cantuta y Barrios Altos en conseguir algo de justicia en este país de grandes injusticias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;En Lima, en el año que subieron al cielo Blanca Varela, Enrique Congrains y todos los sacrificados en Bagua, para ellos este número. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;Septiembre 2009&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial; mso-ansi-language:EN-US"&gt;Victoria Guerrero Peirano&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt; font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt; font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt; font-family:Arial;mso-bidi-font-family:Arial;mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt; mso-ansi-language:EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-5714355985026744312?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/5714355985026744312/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=5714355985026744312' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/5714355985026744312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/5714355985026744312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2009/10/ciudadanos-de-segunda-klase.html' title='Ciudadanos de segunda  klase'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-7683949622462219902</id><published>2009-10-14T21:17:00.000-07:00</published><updated>2009-11-03T21:25:14.133-08:00</updated><title type='text'>MÁS ADELANTOS: INTERMEZZO  TROPICAL 6/7</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsRGqfgSPQI/AAAAAAAAAIo/EFOXrNvr9A8/s1600-h/cartula+intermezzo+6-7.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 304px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387508750067318018" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsRGqfgSPQI/AAAAAAAAAIo/EFOXrNvr9A8/s320/cartula+intermezzo+6-7.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;h2 style="TEXT-ALIGN: center" align="center"&gt;&lt;span style="LINE-HEIGHT: 150%" lang="ES-GT"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La izquierda latinoamericana en su laberinto: balance y perspectivas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: center; LINE-HEIGHT: 150%" class="MsoNormal" align="center"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES-GT" lang="ES-GT"&gt;Guillermo Ruiz Torres&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-GT"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:Symbol, serif;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="mso-element: footnote-list"&gt;&lt;div style="mso-element: footnote" id="ftn"&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span lang="DE"&gt;América Latina enfrenta una multiplicación de gobiernos de centroizquierda: Chávez en Venezuela, Kirchner-Fernández en Argentina, Lula en Brasil, Tabaré Vásquez en Uruguay, Morales en Bolivia, Ortega en Nicaragua, Bachellet en Chile y Mauricio Funes en el Salvador. Desde hace unos años, parte de la prensa y la academia en Occidente y América Latina anuncian un renacimiento de la izquierda latinoamericana, con la que se avizoraría el comienzo de una nueva era: el fin del modelo hegemónico neoliberal en esta parte del continente y la construcción de una sociedad más justa e igualitaria (Thimmel 2005). Autores más críticos señalan que esta “avalancha izquierdista” expresa tan sólo la necesidad de un replanteamiento del modelo capitalista, que bajo la égida neoliberal necesita remozarse (Petras 2004; Boris 2005). Estas cuestiones nos llevan a preguntarnos ante qué izquierda latinoamericana nos encontramos. Dicha interrogante nos plantea, además, un problema metodológico porque no podemos dar una respuesta global ante un fenómeno, el desarrollo de la izquierda, que tiene lugar en países diferentes, bajo situaciones históricas, económicas, políticas, sociales y culturales disímiles. Pero sí podemos identificar similitudes y paralelos ligados al predominante modo de producción capitalista, así como a la histórica relación de dependencia de los países latinoamericanos con Estados Unidos y el gran capital internacional.  Para responder esta pregunta, primero, pretendo identificar las transformaciones y tendencias fundamentales que se pueden observar en las últimas décadas en la izquierda latinoamericana. En segundo plano, analizaré la ideología y programa de los gobiernos de centroizquierda. De esta manera, pretendo esclarecer en qué medida cabe hablar de un renacimiento de la izquierda en América Latina y hacia dónde nos lleva este supuesto “aluvión izquierdista”. Por último, analizaré las transformaciones que se han producido en los movimientos sociopolíticos, más conocidos como movimientos sociales, a partir de los años ochenta. Me ocuparé tales movimientos porque tradicionalmente han estado ligados a la izquierda e incluso impulsaron, en muchos casos, su desarrollo. De esta manera, fueron además los depositarios de la esperanza de transformación social durante las últimas décadas.  En este trabajo, un partido o movimiento se define de izquierda cuando su ideología y programa político tienen como objetivo la redistribución del capital producido por la sociedad en favor de las capas más pobres, la supresión del modelo neoliberal, la participación de todos los ciudadanos en la toma de poder de decisiones económicas y políticas, la supresión de relaciones de explotación, de clase, género y origen étnico. Este tipo de partidos y movimientos se han circunscrito en la tradición clásica de la izquierda latinoamericana que apuntaba a construir una sociedad socialista. A este respecto, “la izquierda” sigue siendo un concepto muy extenso que permite la inclusión de programas y partidos de los más diferentes. Sin embargo, excluyo de esta definición a partidos que en el papel se consideran socialdemócratas, como el Partido Aprista Peruano (PAP) o el Partido de la Revolución Institucional (PRI), de México, porque sus políticas siempre han estado alejadas de ideales igualitarios y, más bien, se han dirigido contra los intereses de las capas más empobrecidas de la población.  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span lang="DE"&gt;&lt;strong&gt;Del socialismo a la izquierda “(post)moderna”&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span lang="DE"&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;Un fenómeno que caracteriza al grueso de la izquierda latinoamericana, en los últimos veinte años, es el cambio de paradigma a partir de la caída del Muro de Berlín, y el desmembramiento del sistema soviético y sus estados satélites en Europa del Este. El ideal de la construcción del socialismo fue desapareciendo paulatinamente en los programas de las izquierdas latinoamericanas. Se reforzó la percepción que no hay alternativa al capitalismo y que este sólo se puede acicalar de una manera más social. El sueño de una sociedad sin opresores ni oprimidos quedó relegado a los empolvados libros de materialismo histórico. Pero esta despedida del ideal socialista también tuvo un cuño pragmático. Una parte importante de partidos izquierdistas, de ideología afín a la otrora Unión Soviética, eran dependientes de su apoyo económico. Estas organizaciones y sus dirigentes medraron durante muchos años de las migajas de los soviéticos a cambio de seguir a pie juntillas sus dictámenes. En el Perú, el partido más fiel a la égida soviética fue el Partido Comunista Peruano de Jorge del Prado, que desde los años ochenta acentuó su ya crónica decadencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span lang="DE"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span lang="DE"&gt;*Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Luego, hizo estudios de Ciencias Políticas en la Universidad Libre de Berlín. Fundó la banda de hardcore KAOS, de la cual fue vocalista, en la escena musical peruana de&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;los años 80. Ha sido lector invitado en Frankfurt am Main y en la Universidad de San Carlos de Guatemala, y tiene varias publicaciones sobre el Estado, la democracia y los movimientos sociales en América&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;Latina; así como sobre racismo, migración e integración.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;      &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsRHxkkBxKI/AAAAAAAAAIw/_Hab9moQ-CI/s1600-h/GetAttachment-1.aspx.jpeg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 237px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387509971195905186" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsRHxkkBxKI/AAAAAAAAAIw/_Hab9moQ-CI/s320/GetAttachment-1.aspx.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;   &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsRH4tng3iI/AAAAAAAAAI4/kyW7rrtyk2U/s1600-h/GetAttachment.aspx.jpeg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 213px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387510093885529634" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsRH4tng3iI/AAAAAAAAAI4/kyW7rrtyk2U/s320/GetAttachment.aspx.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-7683949622462219902?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/7683949622462219902/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=7683949622462219902' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/7683949622462219902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/7683949622462219902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2009/10/mas-adelantos-intermezzo-tropical-67.html' title='MÁS ADELANTOS: INTERMEZZO  TROPICAL 6/7'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsRGqfgSPQI/AAAAAAAAAIo/EFOXrNvr9A8/s72-c/cartula+intermezzo+6-7.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-3337439936153453425</id><published>2009-10-14T21:16:00.001-07:00</published><updated>2009-10-14T21:33:28.527-07:00</updated><title type='text'>OTRO ADELANTO: INTERMEZZO  TROPICAL 6/7</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsGPeRhzmDI/AAAAAAAAAII/mR9iMQ4Ctow/s1600-h/cartula+intermezzo+6-7.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 304px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsGPeRhzmDI/AAAAAAAAAII/mR9iMQ4Ctow/s320/cartula+intermezzo+6-7.bmp" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386744379575867442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Historia y film: La guerra interna peruana en películas de Francisco&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: -webkit-xxx-large; "&gt;&lt;strong&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Lombardi,Fabrizio Aguilar, Juan Carlos Torrico y Martín Landeo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;*Andrés Xavier Echarri, University of West Georgia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; Son numerosas las películas que se articulan en torno a la violencia política y a las guerras internas latinomericanas. Solo por mencionar una cuantas producidas en los últimos treinta años, fuera del Perú: &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;When the mountains tremble&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (USA, 1983) de Pamela Yates, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La Historia oficial&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (Argentina, 1985) de Luis Puenzo, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Rojo amanecer&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (México, 1989) de Jorge Fons, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Romero&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (USA, 1989) de John Duigan, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;El silencio de Neto&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (Guatemala, 1994) de Luis Arqueta, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Edipo alcalde&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (Colombia, 1996) de Jorge Alí Triana, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;A Place called Chiapas&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (Canadá, 1998) de Nettie Wild, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Voces inocentes&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (México, 2004) de Luis Mandoki, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Crónica de una fuga&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (Argentina, 2006) de Adrián Caetano[i]. En el Perú hay otras tantas, y de las que tratan sobre la guerra interna peruana de las dos útimas décadas del siglo XX cabe destacar, aparte de las películas que se analizan en este ensayo, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Ni con Dios ni con el Diablo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (1990) de Nilo Pereira del Mar, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La vida es una sola &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;(1992) de Marianne Eyde, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Yuyanapaq Para recordar&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (1995) de Alberto Durant, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Sangre Inocente&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (2000) de Palito Ortega Matute, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Difundiendo la verdad&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (2004) de Felipe Degregori, y varias más, algunas de las cuales están siendo producidas actualmente, como &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Tarata &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;(2009) de Fabrizio Aguilar, lo que subraya la vigencia del trauma[ii], la necesidad de reelaboración simbólica y de trabajo sobre el imaginario sociopolítico peruano.  Este ensayo propone un análisis comparativo de cuatro películas que realizan acercamientos distintos a la violencia política y la guerra interna peruana entre 1980 y mediados de la década de los noventa, cuyas secuelas traumáticas aún persisten en la memoria colectiva nacional. Las diversas construcciones y discursos sobre la guerra que pueden discernirse en estos films serán puestos en relación con el Informe de la Comisión de la verdad y la Reconciliación (ICVR) que en el año 2003 realizó el más aceptado –aunque controversial- reporte del conflicto, analizando sus causas, estableciendo responsabilidades y urgiendo reparaciones y reformas que, hasta el momento, han sido escasamente materializadas.  Las películas a analizar, en orden cronológico, son: &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La boca del lobo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (1988) de Francisco Lombardi, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Asia, el culo del mundo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (1996) de Juan Carlos Torrico, &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Paloma de papel&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (2003) de Fabrizio Aguilar, y &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Flor de retama&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (2004) de Martín Landeo. De entrada, la diferencia de años de las cintas nos permitirá relacionar a cada una de ellas con distintas etapas de la guerra y postguerra, y con los cinco gobiernos que aplicaron políticas antisubversivas distinguibles, aunque relacionables en parte por la falta de respeto de los derechos humanos.  [...]  De acuerdo al ICVR [Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación], aunque existían –y en muchos aspectos persisten- condiciones de violencia estructural tales como la extrema pobreza y el abandono estatal de buena parte de las zonas andinas donde se inició el conflicto, SL fue quien inició la guerra y fue el principal agente de exterminio –ya señalamos que hay voces discrepantes que dicen que el Estado fue el que más muertes causó–. En todo caso, la reacción estatal fue muchas veces la de una represión indiscriminada vía matanzas, violaciones y torturas contra la población civil no involucrada con la subversión. El inicio de la victoria contra SL ocurrió cuando los propios campesinos, organizados en rondas campesinas y comités de autodefensa, y luego armados por el Estado, entró en combate. El progresivo afinamiento del trabajo de inteligencia del Estado finalmente logró la captura de Abimael Guzmán y otros cabecillas de los grupos subversivos, dando fin, en buena parte, a la guerra. Lamentablemente, esta misma invasiva omnipresencia del servicio de inteligencia nacional llevó al país a un estado de corrupción política generalizada, impunidad, y recorte de los derechos ciudadanos, en medio de un ambiente políticosocial de paranoia y angustia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Lucida Grande', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/JXrwrPu6oNQ&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;    &lt;embed src="http://www.youtube.com/v/JXrwrPu6oNQ&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Lucida Grande', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La boca del lobo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; se realizó a mediados de los 80, y fue estrenada en 1988, situándose así entre los gobiernos de Fernando Belaunde (1980-1985) y Alan García (1985-1990), que es la etapa con mayor cantidad de muertes de la guerra. Es la primera película que trató directamente el tema y continua siendo una de las más taquilleras del cine peruano. Fue realizada en parte en secreto, y según su director Lombardi, nació en relación con la masacre de periodistas en la comunidad andina de Uchurakhay (1983), y se centró en la matanza de Soccos (1983), a manos de policías, eventos que reescribe no solo libremente sino alegóricamente. De entrada, “La boca del lobo” se presenta como ficción histórica, incluyendo una introducción escrita que sitúa históricamente el film, particularmente en relación con la implementación de la guerra sucia. Pero hay varios elementos que la traspasan del mero realismo, o el cine de aventuras según Ricardo Bedoya, hacia alegorías históricas de la nación y la guerra interna[v]. En síntesis apretada, el film se enfoca desde el punto de vista de un joven policía costeño que narra que fue con la tropa al pueblo andino de Chuspi deseando ascender en la carrera policial. Sin embargo, sus deseos no se realizarán y al final debe huir, desertando el puesto, debido a que es testigo de una serie de violaciones a los derechos humanos por parte de agentes del estado, incluyendo la matanza en la que se niega a participar. Esta temática se complejiza al incidir en el desmantelamiento de la ideología machista castrense, en la que el código del valor-honor es hipertrofiado. Es decir, este film presenta la guerra sucia como resultado no solo del racismo y la barrera cultural costa-sierra, sino sobre todo de la irracional exacerbación de la ideología castrense que enmascara intereses personales. Lombardi plantea lo contraproducente y antiestratégico de este modo de operaciones antisubversivas. Por eso la película no es antimilitar, ni pro senderista –basta la primera escena que muestra cuerpos mutilados por senderistas para darse cuenta que no romantiza al guerrillero. Busca advertir al público sobre lo que no se quería ver y critica la guerra sucia. De los otros actores del conflicto el film dice poco, centrado como está en los militares. Así los senderistas son fantasmas cuya presencia solo es visible por sus actos. Esto acentúa el clima de ansiedad de la película y refiere al desconocimiento que se tenía entonces del perfil del senderista. Por último, de la población andina se ven algunos aspectos, pero funcionan más como víctimas y telón de fondo, dado que la puesta en escena busca provocar en el espectador la enajenación en que se encuentran los militares –urbanos y costeños- en ese pueblo andino que los mira como tropa extranjera que ocupara sus tierras[vi]. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/PnaRaMZT53I&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;    &lt;embed src="http://www.youtube.com/v/PnaRaMZT53I&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Lucida Grande', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Paloma de papel&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; se realizó después del fin de la Guerra, entre el 2000 y el 2003, y está indudablemente ligada al ICVR (2003). Son los años del gobierno de Alejandro Toledo. La reconciliación es su gran tema, con toda la carga religiosa del término, y en contraste con “La boca del lobo” su sesgo histórico se ve matizado por una clara intención alegórica y moralizante. Su argumento podría sintetizarse así: Un niño andino ve interrumpida su idílica infancia debido a la presencia de Sendero Luminoso. Es testigo de ajusticiamientos y raptado por los subversivos, entrenado para ser guerrillero, obligado a pedir cupos y a rematar a un militar. Logra escapar y corre al pueblo a avisar de una inminente incursión senderista pero los comuneros lo creen subversivo, lo persiguen y finalmente se ve ajusticiado por los propios senderistas, torturado delante de su madre, a quien ve morir en la batalla campal entre subversivos y rondas campesinas. El ejército se lo lleva del pueblo acusado de subversivo a un reformatorio, donde pasará muchos años, y de donde saldrá libre ya adulto por un indulto general. Solitario regresa a su pueblo y llega justo cuando se está celebrando un ritual andino-religioso de rememoración a los caídos de la Guerra. La escena final muestra su reencuentro con sus amigos de infancia en un abrazo que simbolizaría la reconciliación. Como se observa en la sinopsis, el enfoque se da desde una infancia andina tan pronto idealizada como desinfantilizada solo para volver a puerilizarla. Se trata de una mirada paternalista sobre lo andino infantilizado y enmudecido, por eso mismo el film termina con un texto escrito tomado de Erich From como explicitación de la fábula en su reclamo de crítica pero con “amor a la vida”. Es decir, el énfasis en la contextualización histórica en &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La boca del lobo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; pasa en &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Paloma de papel&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; a ser un énfasis descontextualizante y universalista con coda metafísica. Por eso podemos decir que &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Paloma de papel&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; escenifica la reconciliación nacional a través del borrado religioso de la verdad. Es una proyección parcializada del ICVR que apunta, bajo la trama de la amnistía a personajes andinos falsamente acusados de terrorismo, a la gran amnistía-amnesia respecto a los atropellos de los agentes del Estado y al papel ambiguo de la iglesia. Es una película infantilizante del trauma, que infantiliza a los personajes andinos y al auditorio en su melodrama. Es, en suma, un producto neutralizador del ICVR.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Lucida Grande', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;___________________________  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Lucida Grande', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;[i] Para uno de los más completos recuentos del contexto de realización, recepción y análisis de La boca del Lobo, véase “Cine peruano y violencia: realidad y representación. Análisis histórico de La boca del Lobo” de Jorge Valdez Morgan.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Lucida Grande', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;[ii] Una lectura antialegórica de La boca del lobo es la que realiza John King: “The suspense is magnificently orchestrated and the Russian-roulette […] is a clear homage to The Deer Hunter. Yet in the end, the film avoids many important issues: the nature of the guerrillas, and the response to them from civil society and the army. It is difficult to see how the lieutenant can be an allegory of the army command structures –massacres cannot be explained away by aberrant psychologism. In the end the film maker, like his protagonist, runs away from the horror of it all.” (204)  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Lucida Grande', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;[...]  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Lucida Grande', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;[v] Algunas películas sobre la violencia política en Latinoamérica: Canoa (México, 1976) de Felipe Cazals, sobre la masacre de estudiantes acusados de comunistas por un sacerdote corrupto en un pequeño pueblo de México en 1968. When the mountains tremble (USA, 1983) de Pamela Yates, sobre la vida y lucha de la indígena y premio nobel de la paz Rigoberta Menchú, en contra del exterminio de los mayas por las fuerzas armadas de Guatemala. La Historia oficial (Argentina, 1985) de Luis Puenzo, que ocurre en Buenos Aires y representa la experiencia de una familia – una mujer, su esposo y su hija adoptada – después de la caída de la dictadura militar que había dominado a Argentina desde 1976. Rojo amanecer (México, 1989) de Jorge Fons, trata sobre la matanza de estudiantes en la plaza de Tlatelolco, en 1968. Romero (USA, 1989) de John Duigan, sobre el asesinato del arzobispo Romero, como parte de la campaña de terror del gobierno de El Salvador contra la guerrilla. El silencio de Neto (Guatemala, 1994) de Luis Arqueta, sobre las vicisitudes un niño en medio del golpe de estado promovido por Estados Unidos en contra del gobierno de Guatemala en 1954. Edipo alcalde (Colombia, 1996) de Jorge Alí Triana, donde un alcalde debe negociar la paz con la guerrilla en los andes colombianos, y se enreda con la viuda de un jefe de la guerrilla. A Place called Chiapas (Canadá, 1998) de Nettie Wild, documental sobre la revolución zapatista de Chiapas, México. Voces inocentes (México, 2004) de Luis Mandoki, que presenta las dificultades de un joven salvadoreño durante la guerra civil de los años 80, quien tiene que escoger entre alistarse en el ejército o unirse a las fuerzas guerrillas. Crónica de una fuga (Argentina, 2006) de Adrián Caetano, sobre la guerra sucia en Argentina.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Lucida Grande', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;[vi] “Trauma” acá se toma a partir de su raíz griega como “herida”. Ha venido a entenderse más como secuelas traumáticas: complejos, miedos, incapacidad de reacción o “superación” del trauma. El concepto de trauma implica a mi entender una herida aún abierta, no olvidada o superada. Incluso, la supuesta superación del trauma puede ser una costra postiza de olvido, y por eso, retorna el trauma, resangra. Pero no podría usarse el concepto ad infinitum, después de todo todos nacemos heridos y de una herida. En concreto, en términos culturales, simbólicos e históricos, creo que hay trauma cultural nacional cuando, como ahora en el Perú, después de la guerra más sangrienta de nuestra historia republicana, todavía se siguen produciendo, por ejemplo, películas que tratan de trabajar el imaginario social respecto a la guerra, para no hablar de juicios pendientes, y reparaciones civiles que siguen esperando ser atendidas.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Lucida Grande', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;[TO BE CONTINUED]*&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;*La edición impresa del Intermezzo doble (6 y 7) que incluye este y otros artículos saldrá a la venta en las próximas semanas.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-3337439936153453425?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/3337439936153453425/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=3337439936153453425' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/3337439936153453425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/3337439936153453425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2009/10/otro-adelanto-intermezzo-tropical-67.html' title='OTRO ADELANTO: INTERMEZZO  TROPICAL 6/7'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsGPeRhzmDI/AAAAAAAAAII/mR9iMQ4Ctow/s72-c/cartula+intermezzo+6-7.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-6313081807413625058</id><published>2009-10-14T21:13:00.001-07:00</published><updated>2009-10-14T21:15:29.750-07:00</updated><title type='text'>ULTRA 6 y 7: EL CÓNDOR TROPICAL REGRESA RECARGADO Y MÁS POLÉMICO</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"   style="  white-space: pre-wrap; font-family:'Lucida Grande';font-size:11px;"&gt;&lt;span style="font-size:7;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/Srgn8YvxRcI/AAAAAAAAAIA/lcoLgAR2JX4/s1600-h/logo2.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 220px; DISPLAY: block; HEIGHT: 177px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5384097272909874626" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/Srgn8YvxRcI/AAAAAAAAAIA/lcoLgAR2JX4/s320/logo2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;Aquí un pequeño adelanto:&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;&lt;p class="MsoTitle"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;b&gt;CÉSAR Y GEORGETTE VALLEJO &lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoTitle"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;b&gt;ENTRE LAS 2 ORILLAS Y AL PIE DEL ORBE&lt;/b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: right" class="MsoNormal" align="right"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: right" class="MsoNormal" align="right"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;¡Amada en la figura de tu cola irreparable,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: right" class="MsoNormal" align="right"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;amada que yo amara con fósforos floridos...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: right" class="MsoNormal" align="right"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: right" class="MsoNormal" align="right"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;(César Vallejo, en “Dulzura por dulzura corazona”)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: right" class="MsoNormal" align="right"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;*César Ángeles L.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;b&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: center" class="MsoNormal" align="center"&gt; &lt;/p&gt;&lt;/b&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: left" class="MsoNormal" align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;b&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;En la penúltima edición de la Revista de Artes &amp;amp; letras &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;Martín&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;publicada por la Universidad San Martín de Porres,&lt;/span&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;por primera vez se juega icónicamente y de forma extensa, en un homenaje académico de envergadura, con la imagen de un César Vallejo sonriente incluso alterando fotos originales para transmitir dicha representación&lt;/span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;. En buena hora todo acercamiento refrescante a Vallejo y su obra. En verdad, hace falta que este camino sea proseguido no solo con este autor sino con muchos otros personajes culturales y políticos, para mutar el ánimo muchas veces dolido y sufriente que la imagen institucional promueve respecto de quienes bregaron por auténticos cambios aquí y en otras latitudes. Esto último, sin duda, ha constituido un trabajo de sicología o demolición políticas de la esperanza. &lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;En el caso específico de César Vallejo se dan la mano muchos elementos vitales e ideológicos que otorgan forma poderosa a una de las empresas poéticas más renovadoras del siglo XX. Dentro de esos ingredientes el humor es parte esencial. Al respecto de la naturaleza de este, y su particular presencia poética y política en su obra –especialmente la gestada desde Europa– escribí el ensayo “César Vallejo y &lt;a href="http://www.andes.missouri.edu/andes/Especiales/CALVallejo/CAL_Vallejo.html"&gt;el humor&lt;/a&gt;”&lt;/span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"  style="color:red;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;Sin embargo, aquella tarea refrescante no debe encallar en aspectos cómicos y grotescos, que banalicen la imagen de Vallejo u otros, sino que revalorizando su complejidad proyecten sus diversos lados, que al fin y al cabo perfilan la real condición humana aun en los más grandes. Digo esto porque hay también quienes han querido reelaborar la imagen emblemática del autor de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;Trilce&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;, y de otros, so pretexto de humanizarlos, cuando en verdad difuminan su grandeza a cambio de una imagen procaz y, por fin, igualmente abatida. &lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;Es lo que sucede, por ejemplo, dentro del ya mencionado homenaje que realiza &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;Martín&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt; a César Vallejo, con el texto de José Rosas Ribeyro “Un Vallejo propio y mío”, que en diversos aspectos coincide con la línea argumentativa de varios escritores e intelectuales quienes de un modo u otro han ido erigiendo un&lt;/span&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;mural antiVallejo de antología, donde incluyen, claro, a la propia Georgette Marie Travers Philippart, poeta a más señas&lt;/span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;. Al leer la referida colaboración de José Rosas, evoqué una línea de exégesis vallejiana cuestionable, por conservadora y miserabilista, respecto del célebre poeta nacido en Santiago de Chuco. Al respecto, se precisa un trabajo donde se pase revista a lo anterior, citando y rebatiendo casos concretos; pero se trata de una investigación que en este breve artículo apenas queda bosquejada. Adelantemos, sin embargo, algunos criterios y desarrollos.&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"  style="color:red;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;Aunque en la colaboración de Rosas Ribeyro hay unos pasajes iniciales interesantes y –al menos para mí– novedosos acerca de la vida de Vallejo en París (como los testimonios de Elena Garro, Désirée Lieven, e incluso sobre el encuentro con César Moro, en versión de André Coyné&lt;/span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;), ello se va entremezclando con sentencias e interpretaciones del autor nada felices y arbitrarias –por ende, evitables– acerca de Vallejo, y sobre todo contra su esposa Georgette. Caben algunas preguntas como réplica global también para otros textos de este talante: ¿Para concluir que César Vallejo “no fue un santo” (ni un revolucionario, ni nada parecido, claro) hace falta proclamar que Vallejo murió de gonorrea [Rosas sostiene que Vallejo murió de esta enfermedad venérea], y que se metió con putas en París? ¿Y es preciso proclamar que tampoco pagaba sus deudas, que fue “un pícaro” con sus amigos y con el Estado peruano?&lt;/span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"  style="color:lime;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;En tales términos se remarca la representación patética, oscura y miserabilista que muchas veces ha recaído sobre Vallejo, y que ha servido para canonizar una imagen del poeta que lo aparta de lo que considero (y no sólo yo, claro) el esencial carácter transformador de su escritura, su posición política-poética, y su vida misma, aunque breve, poderosa. Así, por ejemplo, en algo crucial como la economía, nunca será suficiente remarcar que sus dificultades no lo sobrepasaron, ya que ya que de(sen)volvió aquella amistad y fortuna (prestada) con una obra vasta y heterogénea, cada vez más central en nuestra contemporaneidad. El humor –que no es igual a comicidad (ver nota 2)– que tuvo alguien como el gran poeta liberteño fue un factor decisivo en lo anterior, en tanto aquel tiene una naturaleza dialéctica, que bien puede nutrirse de caídas y carencias mutando todo ello en pura creatividad, como tantos hombres y mujeres en la vida hacen. &lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="mso-element: footnote-list"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;hr align="left" width="33%"  style="font-size:78;"&gt; &lt;div id="ftn"&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;Llamo la atención, en dicha edición-homenaje, sobre la página 21 donde aparecen los dos marxistas más relevantes que ha dado el Perú: José Carlos Mariátegui y César Vallejo, ambos sonriendo a una imaginaria cámara merced a la “ilustración intervenida” por el reconocida artista plástico del pop nativo Jesús Ruiz Durand. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="ftn"&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;Una primera versión del mismo apareció en mi libro &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;PELIGRO: RIMBAUD/ Aproximación a Una temporada en el infierno, y VALLEJO Y EL HUMOR &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;(Lima, 1998). Luego di otra versión corregida para las revistas electrónicas &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;Espéculo &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;(Madrid) y &lt;i&gt;Ciberayllu&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;(Estados Unidos).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;Considérese el siguiente pasaje periodístico: “P. Georgette también escribió versos, ¿qué nos puedes decir de esta faceta poco conocida de ella? R. Lo más sorprendente del enigma Georgette es que después de la muerte de César ella se puso a escribir poemas. Creo que no existe caso similar en la historia literaria moderna, quizá el de Sartre y Simone de Beauvoir, pareja de escritores que sin embargo no mantuvo la fidelidad del amor hasta el fin, contra toda prueba. He difundido la poesía de Georgette en algunos círculos literarios en Francia y he recibido comentarios elogiosos y críticas que resaltan su alto nivel literario. Ella escribió casi 200 poemas entre París y Lima y los agrupó bajo el título de&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt; Máscaras de cal&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;; los escribió en francés y después algunos los tradujo. Hay una edición del Instituto de Estudios Vallejianos de Trujllo que tiene muchos errores de imprenta y de traducción” (de “&lt;a href="http://correosemanal.blogspot.com/2008/01/per-reinvindicacion-de-georgette.html"&gt;La reivindicación de la viuda negra&lt;/a&gt;”: entrevista de Domingo Varas a Alberto Aznarán).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="ftn"&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-PE"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;A propósito de este mentado ‘peruanista’ francés y su trayectoria con relación a Vallejo y Georgette, así como de Juan Larrea, léanse los comentarios críticos del investigador Miguel Pachas &lt;a href="http://blog.pucp.edu.pe/archive/709/2008-06/catid/1808"&gt;Almeyda&lt;/a&gt;, citados en el blog del escritor Pedro Granados en junio del 2008.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="mso-element: footnote" id="ftn"&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal" class="Apple-style-span"&gt;A partir de la correspondencia vallejiana (recopilada por Jesús Cabel), Rosas Ribeyro concluye lo siguiente: “Vallejo le pide incesantemente dinero a Pablo Abril de Vivero y a Juan Larrea, a Gerardo Diego en alguna ocasión como también a otros amigos y conocidos. Son préstamos sin retorno, dinero que sale de una cartera generosa y que no vuelve nunca a ella. Esta lucha por sobrevivir, esta permanente búsqueda de dinero es una de las constantes de las cartas de Vallejo. Y el poeta aparece un poco como un pícaro que le saca dinero a uno para pagarle a otro y así en una cadena que siempre se cierra en Abril de Vivero, Larrea y otros amigos que lo estiman y lo respetan y le dan dinero. Una vez cuando recibe una suma destinada a comprar un pasaje para regresar al Perú [del gobierno peruano], la utiliza para irse a Rusia; otra vez, utiliza lo que gana con colaboraciones periodísticas en permitirse algunos placeres, aunque luego, para sobrevivir día a día, tenga que recurrir de nuevo a préstamos que no pagará nunca” (163). Más allá o más acá de las reales deudas contraídas por César Vallejo, y no devueltas, me pregunto si todo ello merece este inventario o catastro contable con un tono que linda en el reclamo postmortem, y si la proeza artística que aquel realizó con el lenguaje no le otorga justicia y decoro a una vida seguramente con problemas económicos pero, a la vez, con qué grandeza de hombre y creador. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;[TO BE CONTINUED]*&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;*La edición impresa del Intermezzo doble (6 y 7) que incluye este y otros artículos saldrá a la venta en las próximas semanas.&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;/b&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-6313081807413625058?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/6313081807413625058/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=6313081807413625058' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/6313081807413625058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/6313081807413625058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2009/10/ultra-6-y-7-el-condor-tropical-regresa.html' title='ULTRA 6 y 7: EL CÓNDOR TROPICAL REGRESA RECARGADO Y MÁS POLÉMICO'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/Srgn8YvxRcI/AAAAAAAAAIA/lcoLgAR2JX4/s72-c/logo2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-7388737047287018262</id><published>2009-09-28T21:46:00.000-07:00</published><updated>2009-09-28T21:52:06.622-07:00</updated><title type='text'>Intermezzo Tropical 6/7</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsGRX4ixSFI/AAAAAAAAAIY/ok28GcUT4xg/s1600-h/cartula+intermezzo+6-7.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 304px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsGRX4ixSFI/AAAAAAAAAIY/ok28GcUT4xg/s320/cartula+intermezzo+6-7.bmp" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386746468813064274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold; "&gt;Intermezzo Tropical 6/7&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Año 7, número 6/7&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Octubre del 2009&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Editorial&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;1. Mi camisa de fuerza&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ida Vitale. Paréntesis, casa frágil/ En el aire/ Hernández, Felisberto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enrique Fierro. Entre dos: río abajo, tiempo atrás/ Por la vuelta de los ángeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reynaldo Jiménez. Linfa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno Mendizábal. Cuando me desnudo por las noches/ te he llamado con mi&lt;br /&gt;ausencia/ pequeña costurera de mi barrio/prendo la luz y recuerdo: no me he casado, no he tenido hijos/ aviso/ voy a llorar/ tú preguntas por mi día&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Brescia. El idiota de Shakesperare.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;2. Films de los paisajes&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier Garvich. De caminos, senderos, puentes y algunas autopistas de las culturas populares latinoamericanas. Breve guía para no perderse en 100 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guillermo Ruiz Torres. La izquierda Latinoamericana en su laberinto: balance y perspectivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Catalina Donoso. El nuevo cine político u otras maneras de tomar posición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilio Bustamante. En la distribución está el gusto. La formación del gusto, los circuitos de distribución y los caminos hacia el público en el cine lationamericano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Xavier Echarri. Historia y film: La guerra interna peruana en películas de Francisco Lombardi, Fabrizio Aguilar, Juan Carlos Torrico y Martín Landeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enrique Bernales. El alquimista democrático. Entrevista a Fernando Birri a 50 años de Tire die.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clayton Eshleman. Epílogo: una memoria de la traducción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elio Martuccelli C. Traidores nunca, fieles jamás: arquitectura y cultura a este lado de América.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Róger Santiváñez. Enrique Lihn y la dictadura de Pinochet en Pena de extrañamiento. Una aproximación fenomenológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Víctor Quiroz. La otra, la misma. Persistencia de la mirada falocéntrica colonial sobre América: Jan Van Der Straet y Vargas Llosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;3. Intermezzo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diego Trelles. Nunca fui a Blanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;César Ángeles L. Piedra blanca sobre piedra negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victoria Guerrero P. Blanca Varela (1926-2009): contra el espejismo de la fama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio Mazzotti. La fuerza del mito (andino): apunte sobre los 7 ensayos… y la deconstrucción de Sorel por Mariátegui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;4. Hachazos de tiempo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Susana Reisz. ¿Quién habla en el poema cuando escribe una mujer… y dos hombres l@ construyen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Fernando Chueca. ¿La hegemonía de lo conversacional? Notas para continuar un debate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;César Ángeles L. César y Georgette Vallejo: entre las dos orillas y al pie del orbe.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-7388737047287018262?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/7388737047287018262/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=7388737047287018262' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/7388737047287018262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/7388737047287018262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2009/09/intermezzo-tropical-67.html' title='Intermezzo Tropical 6/7'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SsGRX4ixSFI/AAAAAAAAAIY/ok28GcUT4xg/s72-c/cartula+intermezzo+6-7.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-9174460693842481606</id><published>2009-01-23T08:38:00.000-08:00</published><updated>2009-01-24T14:28:04.127-08:00</updated><title type='text'>EL OLOR FINO SOLITARIO DE TUS AXILAS</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/nsm_cEyKOqU&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/nsm_cEyKOqU&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;Recuerdo &lt;/span&gt;que nos encontrábamos en los conciertos subterráneos que en ese tiempo frecuentemente había en el local de Magia (gracias al gran actor y amigo Josecarli Urteaga) y era lo usual quemarnos unos cachitos con su respectiva chata de ron. Disfrutar de Feudales, Lima 13, Radicales, Col Corazón, Eutanasia, Delirio Crónico, SDM, Kaos  –entre los que persisten en mi memoria- y luego volar con Julio Montero en su moto (yo en mi Datsun) por la Av. Brasil y aterrizar en cualquier parque de la ciudad, previa visión del mar desde el paraíso de los suicidas, ya sea en El Olivar, o en la rica Vicky. La pasión urbana de Lima consumía nuestras almas de albúmina. Al final, yo siempre terminaba con Jorge, sentados en algún bar, donde él me leía sus intensos poemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;Fue&lt;/span&gt; así como una noche me entregó unos textos. Luego de escoger los que más me gustaron los publiqué en una muestra de novísima poesía peruana que preparé para el suplemento Cresta Roja que en El Diario dirigía mi amigo José A. Mazzotti.  Aquel domingo Jorge estuvo feliz con la página del periódico en la mano –bailando- en el Helden –pero en el local grande- donde se escenificaba el concurso de rock no profesional que organizó ese año la revista Esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;LAMENTABLEMENTE &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;nuestra amistad se difuminó hacia la segunda parte de 1987: quien redacta este testimonio padeció un cuadro psicótico poco antes de la primavera. Tuve que viajar a Piura (mi ciudad natal)  para someterme a un tratamiento médico.  Cuando volví a Lima en el verano del 88 ya no vi con la frecuencia anterior al Romántico. No mucho después me enteré que había emigrado a España. Ya en los 90s alguien en Quilca –una noche-  me hizo escuchar un caset de Silvania explicándome que allí estaba Jorge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;Pasaron&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;muchos años. En noviembre de 2006 se llevó a cabo el primer congreso de poesía peruana –organizado por José Mazzotti- en la Universidad Complutense de Madrid.  Apenas llegué a la ciudad entré en contacto con Paul Hurtado. El desencadenado hilo de sesiones y sus respectivas celebraciones me impidió leer a tiempo,  un correo electronico donde Paul me citaba en un club de la ciudad anunciándome que allí estaría Jorge Revilla y que quería verme. Al día siguiente ya fue demasiado tarde para regresar a la noche anterior en que me hubiera encantado encontrarme con mi viejo compinche de la juventud. Y ese mismo día yo tomaba mi avión en Barajas para tornar a USA.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;De manera&lt;/span&gt; que no pude verte querido Jorge, o Coco (más íntimo y como te hacías llamar ahora en la Madrid underground de tus canciones con Cielo) y hubiera sido lindo abrazarte y sentir tu talento natural y espontáneo para las artes. Para mí tú siempre serás aquel joven poeta con quien me encantaba conversar bajo la noche terrible de Lima. Aquella sensibilidad erizada, esa rabia dulce, tu pureza radical, tu sinceridad hasta el dolor, la ironía de tus opiniones, la garra de tu performance. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;Yo sé que&lt;/span&gt; Jorge Revilla fue un artista auténtico que llevó su radicalidad hasta las últimas consecuencias. Ya fuiste a reunirte con tus pares: Rimbaud, Artaud, César Moro.  ¿Te acuerdas lo paja que la pasábamos juntos? Voy a terminar transcribiendo los versos primeros de un poema que él amaba:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;"No renunciaré jamás al lujo insolente al desenfreno suntuoso de pelos / como fasces finísimas colgadas de cuerdas y de sables / Los paisajes de la saliva inmensos y con pequeños cañones de plumas -fuentes / El tornasol  violento  de la saliva / La palabra designando el objeto propuesto por su contrario”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt; Esa contradicción&lt;/span&gt; con el sistema fue tu gran guerra Romántico, esa es tu herencia y la guardamos en el corazón de la inocencia perdida. Y para recuperarla –en tu memoria &amp;amp; homenaje- a cada instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;[Roger Santiváñez, junto al río Ladón, 7 de enero de 2009]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-9174460693842481606?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/9174460693842481606/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=9174460693842481606' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/9174460693842481606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/9174460693842481606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2009/01/el-olor-fino-solitario-de-tus-axilas.html' title='EL OLOR FINO SOLITARIO DE TUS AXILAS'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-1122205297716205492</id><published>2008-12-14T14:01:00.000-08:00</published><updated>2008-12-15T11:54:08.644-08:00</updated><title type='text'>El arte de (no ha)ser arte/ Retrospectiva en la Galería Pancho Fierro* (César Ángeles L.)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SUWECbebbAI/AAAAAAAAAFA/aHPgAKTa-CY/s1600-h/Manhana2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279771315431762946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 293px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SUWECbebbAI/AAAAAAAAAFA/aHPgAKTa-CY/s400/Manhana2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ingresar al universo de Juan Javier Salazar (Lima, 1955) es una experiencia original, de la que felizmente no se sale igual a como se llega. He ahí quizá el mejor reconocimiento a un creador: su carácter de conmocionador de conciencias y renovador de nuestro espíritu y percepción de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En abril de este año, hizo una nueva retrospectiva en la galería de la municipalidad de Lima, en pleno centro histórico y muy cerquita del palacio de (des) gobierno: “Super-visiones, antes, durante, después (1978-2006)”&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt;. Esta concurrida muestra incluyó una selección de sus trabajos, desde su formación en la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA), a fines de los años 70, pasando por experiencias colectivas con el grupo Paréntesis y el recordado e influyente grupo Huayco &lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt;, hasta llegar a perfilar, desde mediados de los beligerantes 80 a la actualidad, un camino propio. Todo lo cual muestra características que testimonian la constante búsqueda de Juan Javier Salazar, a la vez que su seguridad en ciertos hallazgos y principios, estéticos y éticos, básicos en su creatividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Javier tiene una obra hecha sobre todo con retazos de materiales, por lo general, reciclados. Así, en medio de la heterogeneidad de su propuesta plástica (serigrafía, cerámica, diseño gráfico, vídeo, perfomances en la vía pública &lt;strong&gt;(3)&lt;/strong&gt;, diseño de ropa...), Salazar tiene varios logros cada vez más reconocidos por buena parte de quienes se interesan por las artes plásticas en este país, así como por los historiadores y críticos de arte mejor entrenados en estos oficios. Sin embargo, decir que lo que hace Juan Javier es arte en más de un aspecto no le hace del todo justicia, si somos conscientes de que aún hoy para muchos el arte es una labor gratuita, inocua, recreativa, cuando no vacía de toda contundencia y operatividad respecto de la realidad concreta. Estamos ante alguien que interviene la propia realidad y que se nutre de ese diálogo, lo cual le permite realizar una obra cargada de materiales e imágenes provenientes del magma cotidiano. En todo caso, el tipo de arte de alguien como Salazar no es el del gusto canónico, de ornamento y para aquietar conciencias (menos en una ciudad como Lima y un país como el Perú, con tantos resquebrajamientos colectivos y personales a lo largo de sus historias). Más bien, si de arte se trata, su expresión estética está nutrida, material y espiritualmente, del entorno de donde parte y al que busca afectar en tanto realidad y a quienes lo habitan: los depositarios, y propiciadores, de su fe trans-formativa. La manera de asumir el oficio es así, para alguien como Juan Javier, poner su talento creativo al servicio de las pulsaciones de un país herido e incompleto como el Perú (especialmente, pero no sólo, en su corto trayecto republicano).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacedor de historias, rituales y frases punzantes, Juan Javier ha dicho más de una vez que en Lima no hay ninguna calle completa, pero que los cuadros que se exhiben parecen recién sacados de una lavandería &lt;strong&gt;(4)&lt;/strong&gt;. Es apenas una muestra de su concepción del hacedor de obras, con una tarea no siempre cumplida al faltarle muchas veces mayor conciencia de que se está partiendo desde esta realidad ¿nacional?, para afectarla, y en la medida de lo posible contribuir a su transformación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En contra de lo que en primera instancia pudiera imaginarse, al ver en los trabajos de Juan Javier Salazar la desfachatez en su imperfección y precariedad —a la vez que al escuchar su propio discurso torrencial en ideas y proyectos, del cual a veces gotean algunas obras concretadas— así como su trazo barroso, lo expuesto en la mencionada retrospectiva, en el centro de Lima, evidencia una alquimia entre su mundo interior y el del entorno que nos rodea. Un artista-mago, o brujo, quizá sea mejor afirmar. Probable herencia de los años 60 cuando fuerzas renovadoras reorientaron la creación artística hacia su interrelación con la cotidianeidad, e incluso con la tierra y los elementos naturales, o también con las tradiciones de culturas ancestrales usualmente desplazadas del imaginario occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás de todo lo anterior opera, finalmente, una utopía en marcha que consiste en sanar, en la medida de lo posible, las fracturas y agravios de este país y esta ciudad (Lima) donde radica, y adonde vuelve así se retire a veces hacia el campo y la sierra aledaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus exposiciones, por ello, evocan desde sus títulos esta voluntad. Recuerdo una llamada “Algo va a pasar”, y otra con el nombre “Parece que va a llover”. La época de la ENBA, cuando estuvo próximo a movimientos de protesta estudiantiles o sindicales, y su ulterior paso por el mencionado taller Huayco, fueron determinantes para que este joven (hijo de un prominente ancashino ex ministro del primer gobierno belaundista) perfilara su capacidad de componer objetos que según el aserto vallejiano vienen del pueblo y van hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la línea de esa obra monumental del colectivo Huayco que fue componer una imagen gigante del rostro de Sarita Colonia, la beata popular, con unas latas vacías de leche Gloria recogidas de los basurales, para instalar el trabajo final en un arenal al sur de Lima, al lado de la Panamericana con sus autobuses, camiones y colectivos interprovinciales. No es baladí acotar que, con los años, los pobladores de asentamientos humanos vecinos reemplazaron de modo espontáneo las viejas latas por otras, pintándolas apresuradamente, haciendo también suya esta obra de Huayco (“sólo lo anónimo hace milagros”, me dijo alguna vez Juan Javier). Asimismo, la obra posterior e individual (es un decir) de Salazar se ha imbricado con esta voluntad transformadora. Si la fe mueve montañas (de inmigrantes), ha animado en cartón unos cerros andinos con maracas: los apus milenarios, vivientes y sagrados; como en la capital del Perú nunca llueve y, sin embargo, todos —o casi todos— sobreviven como después de un naufragio, ha instalado anónimos náufragos recortados en tripley que salvan sus últimas pertenencias, en el suelo de una galería donde expuso alguna vez; y como el Perú es mucho más que sus exóticos museos y restos arqueológicos, ha diseñado ceramios con su propia simbología, con latas recicladas y convenientemente pintadas, y los ha enterrado en diversos lugares de la ciudad para estafar a arqueólogos y huaqueros; y como nadie puede apropiarse de todo este camino libre y libertario, ha hecho su reciente muestra, esta retrospectiva, con el apoyo de otro curador (Emilio Tarazona), y no de la mano de viejos conocidos, pocas veces de verdad comprometidos con esta mística y honesta praxis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El universo de los objetos de Juan Javier es, en cierto modo, frágil, como frágil son los logros, los héroes, la memoria, las instituciones, los líderes y las banderas de este país. Por ello mismo, es una estética realista, que con pocos elementos &lt;strong&gt;(5) &lt;/strong&gt;ha ido consolidando más que una trayectoria una alternativa a cierta modorra y acostumbramiento en los que no pocos peruanos suelen instalarse al ritmo de tecnocumbias, palomas domesticadas, ollas vacías, mundiales sin representación, y gloriosa prensa chicha que vende y vende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conciencia situada de Juan Javier lo ha llevado también a sacar su genio creativo del marco convencional de las galerías, y renovando entre nosotros la perfomance y los lineamientos del agit-prop (Agit-Pop), ha subido a microbuses para ofrecer al público esos cojincitos en forma de Perú (la cola representa Chile, y tienen la piel veteada como los jaguares), “para que usted, señor pasajero, señorita, amigo, amiga, tenga por un momento el Perú en sus manos”. Juan Javier decía, alguna vez, que si concebimos el Perú como un animal, lo mejor para calmarlo sería acariciarlo, frotarle la piel. Estas imágenes de Perú son parte genial de su incursión en el diseño industrial, en lo cual sin duda es un pionero, y no sólo conforman uno de sus hitos más celebrados sino que a la vez muestran el Cómo, el Para Qué y el Para Quién labora su fértil imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo es así, y resultaría tan largo como conversar con él, con este entrañable amigo y compañero de ruta, detallar las múltiples características reunidas en su última retrospectiva. Muchos recuerdos vienen a la memoria, pues conozco a Juan Javier desde fines de los años 80, cuando me obsequió un incendiario grabado para la carátula de mi primer libro (unos callejeros tachos que arrojaban humo, y detrás surgían unas imágenes geométricas, mismos tejidos incas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se aprecia, por otro lado, que incursiona ahora en el diseño de cómics. Cómo no, si en general la caricatura e historieta han sido formas constantes en su labor. Como ese friso, hecho sobre carcomidas planchas de triplay, con una larga secuencia de imágenes escolares con los rostros de los presidentes del Perú (en esta retrospectiva exhibió una última versión que llega hasta Paniagua y Toledo —quien habla en inglés—, dando un giro al clásico trabajo original, de principios de los 80, que llegaba sólo hasta Belaunde), todos con un globo-cómic que dice “Mañana”, o “maña-na”: un mural titulado irónicamente “Perú, país del mañana/ boceto de mural para cuando tenga plata: mañana”. Esta corrosión de la historia oficial abre así el camino a otro tipo de historia, aquélla de los hombres y mujeres, héroes o no, anónimos: la historia del pueblo mismo, sin dinero, sin medallas y, sin embargo, en marcha. Así, es finalmente clara, en medio de contradicciones ideológicas como todos tenemos, la filiación popular —no populista— de Juan Javier Salazar. Nunca se arrogó el papel de representar al pueblo, o de ser su vanguardia o algo parecido. Como hacen los que saben, sólo se puso al pie de este gigante y ha procurado con todos sus talentos y limitaciones cogidos en un puño expresarlo honestamente, y con amor: no incondicional, como es el verdadero amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su película Parece que va a llover es otra muestra de ese estrellarse contra los símbolos patrios (¡oh, palacio de gobierno tan infelizmente cercano!), y con esos pedazos elevar un brindis al cielo, como hace el mestizo taxista (suerte de reconversión del Inca que viaja en el estribo de un microbús urbano, y que desciende desde los Andes, en su espléndido grabado “Algo va’pasar”, de 1980) al final de esta película, hecha en formato casero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, entre marchas y contramarchas, vueltas recreativas sobre ciertos tópicos que Juan Javier ha intuido como esenciales en su proyecto en tanto nuevo cronista y cuasi curandero de este país, confrontarse con el lenguaje de este creador es una experiencia vivificante y que en medio de un mercado de arte usualmente tan frívolo, elemental y predecible, se agradece &lt;strong&gt;(6)&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es el arte? ¿Qué es ser artista? ¿Qué es el Perú? Estas y otras sesudas interrogantes se diluyen entre las avalanchas, los vientos, la música popular, los colores tierra y el agua que no cesa, operando todo ello mediante el humor y la ironía con que de modo feliz organiza su renovado y renovador universo Juan Javier Salazar. En esa fuerza creadora que evita caer en la tentación del adocenamiento burgués, la obra de este autor no aparece como un quehacer academicista, de preguntas y sentencias solemnes; sino que, con el humor e ironía ya mencionados, plantea varias cuestiones, y sus propias alternativas de respuesta, entre las suturas de su composición. Aunque es evidente la elaboración intelectual en lo que hace y dice Juan Javier, sus silencios y sus concretos objetos artísticos, por lo general, nos están transmitiendo muchos más mensajes frescos, críticos y renovadores que las congeladas preguntas que suelen llenar cientos de tratados sobre los asuntos de estética, del país y las políticas de cambio, o acerca de la condición humana en esta tierra. Es, pues, el arte de &lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;meter &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;(h)el arte&lt;/span&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;dentro de la vida misma, en su eterna combustión, y no en alguna congeladora conceptual, aséptica y, por ello mismo, de vocación elitista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Notas&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; Su primera individual antológica fue en 1990: “Parece que va a llover”, en la galería de la Municipalidad de Miraflores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt; Como se recoge en la amplia investigación —aunque criticable en su línea ideológica, por razones que no es el caso exponer aquí— de Gustavo Buntinx: E.P.S. Huayco (Lima, 2005), en “la plenitud de su experiencia”, es decir los dos primeros años de los 80, este grupo estuvo conformado por María Luy, Francisco Mariotti, Charo Noriega, Herbert Rodríguez, Juan Javier Salazar, Armando Williams y Mariela Zevallos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3&lt;/strong&gt; “Una de las últimas y memorables intervenciones de Salazar en espacios públicos fue cuando envolvió el monumento a Francisco Pizarro en su anterior ubicación, al lado de Palacio de Gobierno. ‘Allí pasó una cosa encantadora. Estaba envolviendo en tela a Pizarro y pasó una persona al otro lado de la calle y me grita: ¡Habla, Copperfield!. Claro, pensó que al descubrirlo, la estatua ya no estaría allí como en un acto de magia. Y en verdad, Pizarro se demoró un par de años en desaparecer. Me encantaría hallar a esa persona porque le dio magia a este asunto’, señala”. (Entrevista de Enrique Planas a Juan Javier Salazar, en El Comercio: 5 de abril de 2006).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4&lt;/strong&gt; “P. ¿Para quién o para qué está destinada tu exposición? R. Es para la gente que pasa por la calle. Espero que se reconozcan en mi trabajo. Y se pregunten por qué este tipo de arte no es parte de la cultura diaria. Que la gente se dé cuenta de que hay alguien que los quiere y trata de conocer, y que ese querer se puede volver vida y objetos vivos. En el Perú no hay una sola vereda completa, pero los cuadros parecen sacados de una lavandería: no están hechos de la materia de la vida, están hechos de la materia de la estética”. (“Juan Javier Salazar y la lluvia”, entrevista de C.A.L.; en Culturas de La República, 11 de marzo de 1990: 21).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5&lt;/strong&gt; “Espero que la gente venga [a la retrospectiva en Pancho Fierro] y lo disfrute. Me han dicho genio y fundador de esto y lo otro. Sin embargo, soy muy copiable. Siempre digo: ‘Si no tiene una falla de fábrica, no es un Salazar auténtico’. Mi especialidad es coger ideas de 10 mil dólares y convertirlas en cosas que no valen nada” (entrevista de Gonzalo Pajares a Juan Javier Salazar, en Perú21: 6 de abril de 2006).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;6&lt;/strong&gt; “P. ¿Qué te parece el mercado de artes plásticas en el Perú? R. El mercado del arte “culto”, burgués, blanquiñoso es un mercado con gustos muy convencionales. La burguesía ha apostado por algunos artistas, pero que no entraron nunca al mercado internacional. Szyszlo, por ejemplo, no es del tamaño del chileno Matta, o de Lam, ni tiene el éxito comercial de Guayasamín o Endara. El único artista visual que hemos metido en el mercado internacional, en 400 años, es Martín Chambi: un indio fotógrafo. Tenemos que hacer una generación-piso en el Perú, que siente las bases para que alguien vuele a partir de eso. Mi generación no lo fue, tampoco la de Szyszlo. Debemos criar una generación que nos pase encima de la cabeza. Aquí los artistas son pequeños castillos feudales: nadie discute, cada uno es a su manera. No hay plano filosófico, sólo el técnico. Tenemos ídolos de barro”. (en “Juan Javier Salazar y la lluvia”).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-1122205297716205492?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/1122205297716205492/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=1122205297716205492' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/1122205297716205492'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/1122205297716205492'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2008/12/el-arte-de-no-ha-ser-arte-retrospectiva.html' title='El arte de (no ha)ser arte/ Retrospectiva en la Galería Pancho Fierro* (César Ángeles L.)'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SUWECbebbAI/AAAAAAAAAFA/aHPgAKTa-CY/s72-c/Manhana2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-812891594239392517</id><published>2008-11-30T19:10:00.000-08:00</published><updated>2008-12-14T14:27:16.935-08:00</updated><title type='text'>50 GRANDES (NO) ÉXITOS DE JUAN JAVIER SALAZAR</title><content type='html'>&lt;strong&gt;(Y UNA CANCIÓN DESESPERADA)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El magma continúa&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;POR: César Ángeles L.&lt;/strong&gt; &lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;Pero la exposición se componía de dos niveles en el Centro “Ricardo Palma”. En el primero, se desplegó una mordaz ironía sobre la moneda peruana, el sol, y el “banco de oro” donde, parafraseando el dicho popular instaurado por Raymondi, este país-mendigo sigue detenido en sus viejos problemas. Reconvertidos billetes que ofrecían el tiempo a cambio, en vez de comprarlo: “Por fin, algo mejor que el dinero” se leía en ellos. Se trataba de billetes impresos de 12 horas, de 6 horas, de 31 soles (que dan un mes), de 7 soles (que dan una semana), todo con el sello del “Banco de Oro del Perú”. Billetes multiplicados con mapas del país danzando en torno a un banco, y de variados tamaños, que cualquiera podía tomar de una mesa. Una vez más, el ajeno Perú en nuestras manos, el verdadero valor del tiempo, la vida, el sol, por fin liberados contra el oro violentamente secuestrado en los bancos. TIME IST MONEY reza, después de todo, el dicho antipopular capitalista por excelencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al lado, una gran pantalla donde se sucedían tres videos de Salazar mostrando su faceta más agit pop, vanguardista, exponiendo el arte en la calle misma, entre su masa humana. El primero, &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=hyxff7zy_-o"&gt;“Perú Express”&lt;/a&gt;, y la perfomance durante cada fiesta patria cuando sube a los transportes públicos de la Vía Expresa ofreciendo su Perú en formato de cojín “para que por primera vez tengas, amigo, amiga, el Perú en tus manos, ...viene con su Chile de yapa”. O también, otro video de cuando se cubrió el gris monumento a Francisco Pizarro con una gran tela pintada de piedras incaicas, con la mitología adicional que un año después ese monumento hispanista efectivamente desapareció de la Plaza de Armas. Y uno nuevo, “NadaAndo”, mezcla de humor e ironía acerca del mercado de arte en este país y el lugar del “artista culto”, donde hacia el final aparece el artista deambulando entre el terminal pesquero, los pelícanos torpes en la orilla y las aguas del mar Pacífico, o entre las calles caminando, nadaAndo, nada haciendo ni asiendo sino sumergiendo los pasos entre imágenes cotidianas con múltiples significados por revelar. Este tercer video tuvo, en el nivel inferior del edificio, un recargado boceto donde se leía también ciertas preguntas claves, “las viejas preguntas” como luego enunciará la propia voz en off del protagonista: “¿De dónde venimos?, ¿Quiénes somos?, ¿Adónde vamos?”. Preguntas universalmente válidas que expresan la dimensión filosófica y política que anima la obra de Salazar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer piso de la exposición ya me había puesto de buen humor, y lo que venía a continuación solo confirmó que en su plena madurez Juan Javier prosigue su camino de develar algunas claves mágicas, a la vez que muy conscientemente, para abrir esta realidad en sus zonas más álgidas, con la voluntad de cambiarle el color, la piel y sobre todo el humor. Hace tiempo no recorría una exposición de arte riéndome en cada tramo, cómplice con el autor de estas piezas. Como dije en mi citado artículo sobre Juan Javier Salazar, se trata de una labor de visionario y sanador, con particulares connotaciones utópicas, un socialismo mágico a la peruana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace años que vive retirado en Cieneguilla, sierra de Lima, donde carece de electricidad y demás ventajas de las llamadas tecnologías modernas. Aun así va logrando plasmar una obra precisa que crece y crece, árbol fértil con muchos frutos vitales y diversos. Se trata de una sencillez cultivada, y poner el arte y sus preguntas esenciales (¿Qué arte hacer? ¿Para quién? ¿Desde dónde? ¿Hacia dónde?) al alcance de todos o casi todos. El pueblo llano que visitó esta muestra se habrá sentido correspondido con un amor llano sin computadora, propiciándose el contacto directo con uno de los caminos más originales, refrescantes y cuestionadores de las últimas décadas en el quehacer plástico del Perú y América Latina. En esta madurez creativa, plena de humor e ideas siempre nuevas y cáusticas, Salazar teje con cuidado, cada vez más atento a sus acabados entre arte, artesano y diseño industrial (en el cual es también un pionero entre nosotros), tratando de no confundir el borde delicado entre una obra de carácter popular y otra más bien populista. Lo salva de esto último la declarada y militante voluntad de no erguirse como caudillo de nada, sino simplemente de escuchar los latidos y vivencias de quienes habitan esta historia contemporánea, y su insobornable convicción de que el Perú ha iniciado su andadura desde hace muchos siglos, y que el silencio de sus paisajes y sus hombres encierra tantos secretos dignos y urgentes de revelar.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=812891594239392517#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿QUO VADIS Juan Javier?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí empezaba a desplegarse la alegre imaginería de Salazar en el primer cómic o sábana que alumbra esta muestra. Y me preguntaba si el mote de “artista de culto” que un conocido crítico local le ha chantado le hace justicia.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=812891594239392517#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Suena elitista, a secta. Pero Juan Javier es todo menos eso. Como él escribió en ese cuadro donde recrea una parte de la bahía limeña con espárrago en el frontis (que representa a él mismo), se trata más bien de “hombre culto, desea mujer oculta”. Es decir, un hombre hecho o cultivado por tierra, piedritas, raíces, olores, voces humanas y animales que pueblan su imaginación y que lo acercan al común de nosotros provocándonos el efecto de que cualquiera podría ser artista con solo proponérselo, con solo expresar lo más secreto y poderoso que nos habita. Porque el trazo de Juan Javier es adrede no exquisito, sino que parece convocarnos a (re)hacer su obra entre todos, en suerte de comunicación interactiva. Por eso, siempre cuando realiza una exposición dan ganas de pasearla, de tocar sus objetos, de desplazarse entre sus esquinas, de echarse simplemente en el suelo y disfrutar sus videos, o cada una de sus piezas. Además, los ingredientes de su cocina creativa aparecen tan a la mano como el tripley, el barro, la madera, el graffiti, y así un sinfín de materiales reciclados (lo que, por ejemplo, también se hace evidente al inicio del video “NadaAndo”, cuando él mismo se desmorona a punta de golpes de su pareja en una casa, y le cae una cerámica en la cabeza, mientras aparece en la pantalla, en clave humorística: “Juan Javier Salazar: $ 50”, que contrasta notablemente con el precio exorbitante de otras obras y otros artistas del mercado local también citados en esta película), lo que vuelve todo aun más próximo, cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Artista de culto u artista oculto? Cada vez menos oculto y más apreciado, más entrometido con cada uno de nosotros, en todo caso. Uno de los pocos en que al parecer el país, sus diversos sujetos y temas mayoritarios, van confluyendo por ósmosis y afecto en la imaginería heterogénea de este apreciado creador, donde la historia individual y colectiva se van felizmente dando la mano, sin mayores colisiones. ¿Cuál es el secreto para todo ello? Las antenas alertas del propio artista, su sencillez y reconocimiento de que el arte no debe estar en un pedestal (ni menos en ningún banco, de marfil ni de oro) sino más bien en los intersticios de la realidad donde opera de muchas formas. Una clara conciencia, además, de la función regenerativa y sanadora del proceso y el hecho creador en sí mismo. De ahí también la ironía en ese cuadro que representa la mesa y el taller del artista, donde un gran letrero nos advierte que “Toda consulta se paga”, dando además en el clavo de no haber hecho fortuna con su obra a pesar de tantos aciertos que seguirán, de seguro, multiplicándose. En efecto, “50 grandes (no) éxitos”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=812891594239392517#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pieza mayor de este recorrido (a pie, en carretilla o microbús) fue el conjunto de dibujos “Óscar a la mejor resurrección” (que según me informó el propio Juan Javier fue comprado por el MALI en su totalidad, símbolo de la aceptación que va teniendo en el nivel más estándar del mercado plástico local: algo llamativo, que definitivamente le dará mayor colchón financiero para su labor, a la vez que algo a tener muy en cuenta por sus antenas para no dejarse secuestrar por el canon ni por la común usura en el mercado de las artes plásticas. Por suerte, ya está maduro para caer en ello, y él mismo ha confesado que tiene una pareja ayacuchana que lo retorna a la realidad con facilidad cuando su ego se dispara (Entrevista a Juan Javier Salazar, por Gonzalo Galarza: El Comercio, 1 de noviembre, 2008). En esta secuencia, un hombre ebrio conduce un auto, y mientras piensa que “ya no hay lugar para la inocencia, los políticos son ladrones, los militares asesinos, los curas maricones, los artistas drogadictos” (el trazo caprichoso de las oraciones va confluye con las imágenes de la historia) se va durmiendo a lo largo y ancho de la autopista (que recuerda el camino desértico, con montañas solitarias, a Cieneguilla: morada del artista, such a mountain), “En recta interminable de bajada a la ciudad tu cuerpo cayó sobre el volante manteniendo la rectitud en la recta y tus pies fueron muriendo como un ladrillo en el acelerador”. Llegando a la curva del precipicio, ya muerto el conductor por un infarto, el auto cae “Y te diste el lujo de volar por el aire adentro del carro 4,5 segundos interminables”. Entonces, la caída reactiva su corazón, aunque las costillas acuchillen sus órganos. Seis meses después, en el hospital, “P a s a e l p o t o e m p a q u e t a d o d e u n a e n f e r m e r a” y Óscar revive por milagro de eros (lo que suele ser una tautología: religión y erotismo, mística y sexualidad), entre explosiones de júbilo que los trazos del cómic ilustran bien. El ritmo del corazón del protagonista se recupera cerrando en un cuadro o toma final: “Si tu corazón está bien lo demás ya se irá arreglando”, que resuena como lección de vida, tanto para la historia individual como para la colectiva, en medio de accidentes y caídas. Pero entre ese recorrido individual se ofrece, además, un gran cuadro que se abre como retablo y muestra la recreación plástica de una noticia periodística: el choque entre un autobús interprovincial (“Transportes Aparicio”) y un camión frigorífico con peces, pulpos, pota y la noticia contundente “26 heridos, ni un muerto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la recreación de esta secuencia, en historieta macro, ese cuadro presenta entre sus restos a personajes afines correlativos con el viejo poder en el Perú, que emergen intactos entre la catástrofe, oscuros y sardónicos: el cura Juan Luis Cipriani, Magaly Medina, Fujimori, Toledo, Gisela Valcárcel, otorgando una evidente dimensión macro y nacional al accidente de este recorrido entonces ya no tan individual, solitario ni inocente. A la fauna anterior se mezcla los propios animales muertos del camión frigorífico, más unas gallinitas que dan como sonoridad de corral a la escena, y varios hombres y mujeres anónimos que efectivamente conforman un retablo de la violencia, una visión herida y ensangrentada de este viaje hacia el vacío. El que tiene sin embargo una resurrección en Óscar vía el erotismo y la sencillez de vivir, que también es una metáfora de la propia trayectoria de Salazar. Al centro de todo, se autorepresenta el artista herido, arrojado entre sus pinceles y bastidores desparramados por toda la escena, en libre recreación del clásico óleo “El entierro del Conde de Orgaz”, de El Greco, donde la vida y la muerte son protagonistas de la condición humana en perenne agonía. Claro, en la versión Salazar, ello cobra dimensiones políticas y realistas referencias a la historia peruana, quizá representada por una suerte de fantasma junto al artista: la aparición o “Aparicio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta secuencia es en verdad una rica crónica visual que merecidamente han celebrado quienes asistieron a la reciente exposición de Juan Javier Salazar, al punto de haber sido adquirida, como queda dicho, por el museo más activo de estos tiempos entre nosotros: el MALI. Aquí se ha intersectado el túnel del amor con el tren fantasma: la resurrección viable y urgente con la ruta accidentada, sus víctimas, en la carretera real e imaginaria (parodia de la cotidianidad limeña y peruana, con un tránsito tan bestializado como las propias coordenadas del poder que se ha montado en el Perú desde la conquista europea, sembrando ignorancia y muerte hacia abajo, desordenando los caminos). Por lo demás, este trabajo gráfico evoca su breve película “Parece que va a llover”, donde un taxista estrella su vehículo cargado de rosas contra el monumento a Miguel Grau, en plena celebración de fiestas patrias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera y última secuencia cómic apenas quedó anunciada, y probablemente dé lugar a desarrollos ulteriores en el incesante magma creador de Salazar. Se trata de la recreación (reencarnación) de la historia de San Martín de Porres y el milagro de unir a perro, pericote y gato (malvado gato). No es jalado de los pelos ver a este San Martín negro, popular, como contradictor del General San Martín, criollo, blanco, extranjero y libertador del Imperio español. Es decir, la República criolla, que tanto traicionó sus propios postulados emancipadores de supuesta modernidad, frente a la trayectoria misma del pueblo y sus íconos heroicos. La racionalidad burguesa pero falseadora, mentirosa, frente a la irracionalidad, la fe o anhelo popular arrinconados en los milagros, para solucionar de alguna manera antiguos problemas de una historia vieja. De ahí que un segmento de este cómic muestre en una mesa a tres personas, cada una abrazada respectivamente a los tres animales (con pericotes multiplicados): reencarnación humanizada de la fábula fraymartiniana en la realidad enfrentada de este país. Y el santo se halla de espaldas, apenas visible, como conviene a su condición de milagrero. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;En fin, la exposición se cerró con trabajos de cerámica, algunos ya conocidos como los huacos falsos diseñados en latas de cerveza cuzqueña que Salazar enterró para estafar a los arqueólogos y huaqueros de este país poco o nada memorioso, así como trabajos más recientes (en verdad, esta muestra reúne obras y piezas de los últimos cuatro meses, como me dijo el propio Juan Javier). Por ejemplo, de la serie “Ex novia rodeada de los perros de mis amigos”, que recrea una historia real del propio autor a partir de una ex pareja de senos exuberantes, y que cuando hubo la separación cayeron sobre ella varios de sus amigos para seducirla. Pequeñas esculturas también surcadas por el humor, con una mujer desnuda sobre un pedestal, con perros debajo ladrando por ella, o dos senos sobre el pedestal y un perro admirándolos goloso, o al fin un solo perro panza arriba sobre el pedestal y ninguna novia (quizá ya devorada). Entre los macro dibujos pegados en algunas paredes y columnas de la galería miraflorina, de arenales, carreteras, un fragmento de la bahía limeña, y otro gran retablo del choque entre el autobús interprovincial y el camión frigorífico, se lucía una cerámica-macetero donde solo aparecen las piernas flexionadas de un hombre con botines, pegadas a dos piernas desnudas y erguidas de una mujer con tacos, lo que invitaba al espectador a imaginar qué hubo allí donde apenas quedan restos del acto, solo el aro luminoso o el espíritu de un pasión carnal que voló al pasado dejando la estela de su consumación carnal. Esta cerámica en verdad reactiva una antigua anécdota en el taller Huayco E.P.S., cuando luego de una juerga Salazar descubrió, al día siguiente, que sobre una plancha de cemento fresca quedaron grabadas las huellas de sus rodillas y de los zapatos de una mujer, recordándole que algo había ocurrido allí aunque no recordaba bien qué. Así, en un boceto exhibido de ese hecho se lee “aro luminoso que contiene a dos ex amantes”: un trabajo que encierre el espíritu (de la pasión amorosa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA CANCIÓN DESESPERADA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En breve, Juan Javier Salazar asistirá a sendos talleres y muestras artísticas en Colombia y Berlín, donde ha sido invitado.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=812891594239392517#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Al parecer, todo va marchando positivamente para su camino, como me dijo mientras recorríamos su reciente muestra aquí comentada. Lo decía con cierta sonrisa en el rostro, como reconociendo que todo retorna, que si uno hace las cosas con convicción, compromiso y pasión el mundo todo gira a nuestro favor, de un modo o de otro. Luego de casi 20 años, acaba de volver a Europa, donde viajó invitado a un workshop internacional en Liverpool, la mítica ciudad ombligo de la beatlemanía. De esa experiencia, los talleres compartidos, la calle y la fiesta en esa ciudad inglesa, también me resume algunas anécdotas e historias que resuenan en su mente. Algo largo de contar, pero que son otros signos del buen momento por el que surca este creador nadador navegante con quien una revista como Intermezzo Tropical y quienes la hacemos (y distribuimos, leemos, consolidamos, debatimos) sentimos orgánicamente unido, como un antiguo amigo en el camino de hacer de esta vida y este mundo un mejor lugar para vivir. Donde llueva y nos llueva, hasta las últimas consecuencias. Cuando seamos muchos, más aun que ahora, sin que ya nadie nos venda como harina de pescado, por siglos y siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=812891594239392517#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; “Una de las cosas de esta última exposición [en la galería Parafernalia] que más me llamó la atención fue la escalera que hice, porque poco a poco me he ido dando cuenta que casi es la misma situación que la del cuadro de Leonardo da Vinci sobre San Juan, que él pintó poco antes de morir. Era una especie de rendición graciosa porque Leonardo tenía un montón de problemas, le debía a todo el mundo y entonces hizo ese cuadro de San Juan Bautista que tiene un dedo señalando arriba, y una sonrisita parecida a la de la Monalisa. Para mí, la escalera es eso”. (Juan Javier Salazar/ Una introducción al arte del anonimato. Entrevista de José Medina, en Motivos 38: Lima, 1995).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=812891594239392517#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; “Los occidentales pensaron que el mundo era plano y después descubrieron América y creyeron que era redondo, pero en realidad tiene la tendencia a aplanarse, lo están volviendo plano de nuevo, hay un mass-media brutal, demasiada gente, y el resultado es una mediocridad espantosa. Esa es la diferencia entre una vida blanda y una vida dura; siempre será mejor una vida dura” (Juan Javier Salazar, entrevista con José Medina).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=812891594239392517#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; Luis Lama, en Caretas 2050.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=812891594239392517#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; Por cierto, nada de lo dicho contradice sino que más bien sitúa de modo más activamente transformador y social lo que ha observado, por ejemplo, Emilio Tarazona a propósito de la mencionada retrospectiva de Salazar que curó en Pancho Fierro: “...es indudable que Salazar ha dejado estela nítida. Según Tarazona, la obra de Salazar representa un clásico del arte contemporáneo peruano. Sus actitudes, sus búsquedas, sus acciones y sus obras específicas han abierto brechas y han señalado rutas, por eso tantos artistas en los últimos años han trabajado, como lo hizo primero Salazar, la caracterización de la República... llevando [inclusive] la caricatura al terreno de la historieta” (“Milagros y bromas/ Juan Javier Salazar y el arte político”, Diego Otero, supl. El Dominical de El Comercio: 09 de abril de 2006).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6439491731609693609&amp;amp;postID=812891594239392517#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; Este texto fue escrito a principios de noviembre del presente año. Al momento de su publicación, él ya se encuentra en Cali, Colombia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-812891594239392517?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/812891594239392517/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=812891594239392517' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/812891594239392517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/812891594239392517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2008/11/50-grandes-no-xitos-de-juan-javier.html' title='50 GRANDES (NO) ÉXITOS DE JUAN JAVIER SALAZAR'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-2052029791678372640</id><published>2008-10-14T14:55:00.000-07:00</published><updated>2009-10-03T16:56:37.123-07:00</updated><title type='text'>Intermezzo Tropical 5</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUVo_QGBFI/AAAAAAAAAC8/d2BeaDyMZy4/s1600-h/caratula5.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257131933942809682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUVo_QGBFI/AAAAAAAAAC8/d2BeaDyMZy4/s320/caratula5.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Intermezzo Tropical 5&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Año 5, número 5&lt;br /&gt;Diciembre del 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Al este del paraíso (o el Anteparaíso)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. Mi camisa de fuerza&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Patricia Guzmán&lt;/strong&gt;. La casa de los afligidos&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Josemari Recalde&lt;/strong&gt;. Amazonia (presentación de L. F. Chueca)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Guillermo Chirinos Cúneo&lt;/strong&gt;. Cuaderno de California. Antología (presentación de J. C. Yrigoyen)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pablo Paredes&lt;/strong&gt;. Verano del 2005&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carlos Torres Rotondo&lt;/strong&gt;. Lavapiés personal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. Film de los paisajes / Migraciones y utopías&lt;br /&gt;Juan Zevallos&lt;/strong&gt; . Culturas de las periferias internas en la región andina. El grupo Orkopata (1926-1930)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Portafolio Arguedas&lt;br /&gt;Enrique Bernales&lt;/strong&gt;. “¿Y cuándo no haya la terrible urgencia de ganar plata?”. Narrativas de la&lt;br /&gt;migración y la utopía en «los zorros» de José María Arguedas&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José Güich Rodríguez&lt;/strong&gt;. El zorro de arriba y el zorro de abajo: el desmantelamiento de la utopía&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;César Ángeles L.&lt;/strong&gt; Un mundo llamado Arguedas. Nuevo libro sobre la correspondencia&lt;br /&gt;con el múltiple escritor&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;C.A.L.:&lt;/strong&gt; Llora corazón y los zorros tienen la palabra&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fernando Cueto&lt;/strong&gt;: Llora corazón (Capítulo XXIV)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Emilio Bustamante&lt;/strong&gt;: Migraciones en el cine peruano&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Siu Kam Wen&lt;/strong&gt;: La Ciudad del Juego (presentación de Paolo de Lima)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Victoria Guerrero&lt;/strong&gt;: Okupando Berlín. Casas-proyecto y migración&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Víctor Hugo Perales&lt;/strong&gt;: Néctar o espejismo. Migración peruana en Sudamérica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. Intermezzo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alberto Medina&lt;/strong&gt;. Fábula de la cámara y el espejo: Madeinusa o el (des)encierro de la mirada&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Martín Guerra Muente:&lt;/strong&gt; La velocidad de las cosas: una cartografía de la modernidad&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Roger Santiváñez&lt;/strong&gt;: Cuarteto . Nueva escritura migrante españolatinoamericana:&lt;br /&gt;Fisher, Gómez Olivares, Canteli, De Cuba&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José Rosas Ribeyro&lt;/strong&gt;: María Emilia Cornejo: el lado oculto del mito&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hildebrando Pérez G.:&lt;/strong&gt; María Emilia Cornejo y el Taller de Poesía de San Marcos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. Las hojas de los árboles&lt;br /&gt;Carlos Villacorta&lt;/strong&gt;: Lost city radio de Daniel Alarcón&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luis Fernando Chueca&lt;/strong&gt;: Segunda Mano de Héctor Hernández Montecinos&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;César Ángeles L.:&lt;/strong&gt; El narrador de historias de Enrique Congrains Martin&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enrique Bernales&lt;/strong&gt;: Ciudad satélite de Carlos Villacorta&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luis Fernando Chueca&lt;/strong&gt;: La soñada coherencia de Luis Hernández&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Andrea Cabel&lt;/strong&gt;: Nadie sabe mis cosas. Reflexiones en torno a la poesía de Blanca Varela&lt;br /&gt;de Mariela Dreyfus y Rocío Silva Santisteban (editoras)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paolo de Lima&lt;/strong&gt;: Poesía completa de Rodolfo Hinostroza &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a title="View Revista Intermezzo Tropical 5 on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/20577323/Revista-Intermezzo-Tropical-5" style="margin: 12px auto 6px auto; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 14px; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; -x-system-font: none; display: block; text-decoration: underline;"&gt;Revista Intermezzo Tropical 5&lt;/a&gt; &lt;object codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=9,0,0,0" id="doc_396969751031519" name="doc_396969751031519" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" align="middle" class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;height="500" width="450" &gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="movie" class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=20577323&amp;amp;access_key=key-143hy8vb4p4ryjewa2cr&amp;amp;page=1&amp;amp;version=1&amp;amp;viewMode=list"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="quality" value="high"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="play" value="true"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="loop" value="true"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="scale" value="showall"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="wmode" value="opaque"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="devicefont" value="false"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="menu" value="true"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="salign" value=""&gt;    &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;			&lt;/span&gt;    &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;param name="mode" value="list"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;    &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;embed src="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=20577323&amp;amp;access_key=key-143hy8vb4p4ryjewa2cr&amp;amp;page=1&amp;amp;version=1&amp;amp;viewMode=list" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" play="true" loop="true" scale="showall" wmode="opaque" devicefont="false" bgcolor="#ffffff" name="doc_396969751031519_object" menu="true" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" salign="" type="application/x-shockwave-flash" align="middle" mode="list" height="500" width="450"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/object&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-2052029791678372640?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/2052029791678372640/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=2052029791678372640' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/2052029791678372640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/2052029791678372640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2008/10/intermezzo-tropical-5.html' title='Intermezzo Tropical 5'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUVo_QGBFI/AAAAAAAAAC8/d2BeaDyMZy4/s72-c/caratula5.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-7108543410097294353</id><published>2008-10-14T14:51:00.000-07:00</published><updated>2009-10-03T16:51:33.483-07:00</updated><title type='text'>Intermezzo Tropical 4</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUUrv16njI/AAAAAAAAAC0/QfOhidkLTfg/s1600-h/caratula4.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257130881834458674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUUrv16njI/AAAAAAAAAC0/QfOhidkLTfg/s320/caratula4.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Intermezzo Tropical 4.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Año 4, número 4&lt;br /&gt;Julio 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Editorial&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. Mi camisa de fuerza&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yolanda Pantín&lt;/strong&gt;.  Caos/ Soledades&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;María Auxiliadora Álvarez.&lt;/strong&gt; La rosa de la descomposición/ diminutos melates/ pájaro de sed&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paolo de Lima&lt;/strong&gt;. La poesía no es un instrumento musical…&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carlos López Degregori&lt;/strong&gt;. La impregnación&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Domingo de Ramos&lt;/strong&gt;. Me he visto engrisado&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eduardo Milán&lt;/strong&gt;. No gastar lo que no hay en ganas…&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Roberto Echevarren&lt;/strong&gt;. Los nuevos propietarios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. Film de los paisajes/  Los afiebrados 70&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Guillermo Ruiz Torres&lt;/strong&gt;. El fantasma del populismo&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luis Fernando Chueca&lt;/strong&gt;. Alcances y límites del proyecto vanguardista de Hora Zero&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Juan Zevallos Aguilar&lt;/strong&gt;. Notas sobre el poema integral y Un par de vueltas por la realidad de Juan Ramírez Ruiz&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Juan Ramírez Ruiz&lt;/strong&gt;. El diestro&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Roberto Reyes&lt;/strong&gt;. Por una narrativa del setenta&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Álvarez/ Echarri/Ollé/ Sordomez/ Tenorio/Yrigoyen/&lt;/strong&gt; Soy la muchacha mala de la historia&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eduardo Arroyo&lt;/strong&gt; Generación del 68: Tomar el cielo por asalto&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;César Ángeles L.&lt;/strong&gt; El socialismo en la novela peruana (o viaje a la China de Miguel Gutiérrez y Oswaldo Reynoso)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Róger Santiváñez.&lt;/strong&gt; Brevísima historia personal de la poesía peruana (1975-1982)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gustavo Wendorff.&lt;/strong&gt; Algunos apuntes sobre la arquitectura peruana de los 70&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. Intermezzo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Miguel Ildefonso&lt;/strong&gt;. Si supieras lo fácil que es hablar conmigo: Los palimpsestos (poemas inéditos) de Luis Hernández.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jorge Eduardo Eielson&lt;/strong&gt;. Carta desde Cerdeña&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;4. Las hojas de los árboles&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;César Ángeles L.&lt;/strong&gt; El arte de (no ha) ser arte. Retrospectiva de Juan Javier Salazar&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enrique Bernales&lt;/strong&gt;/ La hora azul de Alonso Cueto&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Victoria Guerrero&lt;/strong&gt;/ Ludy d de Roxana Crisólogo&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carlos Villacorta&lt;/strong&gt;/ Dolores Morales de Róger Santiváñez&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Martín Guerra Muente&lt;/strong&gt;/ El círculo de los escritores asesinos de Diego Trelles&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a title="View Intermezzo 4 on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/20577296/Intermezzo-4" style="margin: 12px auto 6px auto; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 14px; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; -x-system-font: none; display: block; text-decoration: underline;"&gt;Intermezzo 4&lt;/a&gt; &lt;object codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=9,0,0,0" id="doc_477296962433580" name="doc_477296962433580" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" align="middle" class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;height="500" width="450" &gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="movie" class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=20577296&amp;amp;access_key=key-17jiegs2mh1brl24y8pj&amp;amp;page=1&amp;amp;version=1&amp;amp;viewMode=list"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="quality" value="high"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="play" value="true"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="loop" value="true"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="scale" value="showall"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="wmode" value="opaque"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="devicefont" value="false"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#ffffff"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="menu" value="true"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;param name="salign" value=""&gt;    &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;			&lt;/span&gt;    &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;param name="mode" value="list"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;    &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;		&lt;/span&gt;&lt;embed src="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=20577296&amp;amp;access_key=key-17jiegs2mh1brl24y8pj&amp;amp;page=1&amp;amp;version=1&amp;amp;viewMode=list" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" play="true" loop="true" scale="showall" wmode="opaque" devicefont="false" bgcolor="#ffffff" name="doc_477296962433580_object" menu="true" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" salign="" type="application/x-shockwave-flash" align="middle" mode="list" height="500" width="450"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/object&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-7108543410097294353?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/7108543410097294353/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=7108543410097294353' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/7108543410097294353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/7108543410097294353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2008/10/intermezzo-tropical-4.html' title='Intermezzo Tropical 4'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUUrv16njI/AAAAAAAAAC0/QfOhidkLTfg/s72-c/caratula4.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-1874127865460194175</id><published>2008-10-14T14:47:00.000-07:00</published><updated>2008-10-14T14:51:39.949-07:00</updated><title type='text'>Intermezzo Tropical 3</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUTqWx5CFI/AAAAAAAAACs/gO4fT_2pfDs/s1600-h/caratula3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257129758415194194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUTqWx5CFI/AAAAAAAAACs/gO4fT_2pfDs/s320/caratula3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Intermezzo tropical 3&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Año 3, número 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. Mi camisa de fuerza&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Martín Guerra Muente&lt;/strong&gt;. Cómo todos esos oficios nos alejan de lo más bello&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jorge Frisancho&lt;/strong&gt;. Casa familiar&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Alarcón&lt;/strong&gt;. Florida (Traducción de Carlos Villacorta)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Róger Santiváñez&lt;/strong&gt;. Historia de la violencia&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ang Icaboh&lt;/strong&gt;. Minuet&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Roxana Crisólogo&lt;/strong&gt;. Hay días que no tolero más ruido que el de las construcciones&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enrique Bernales&lt;/strong&gt;. Mi país&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. Film de los paisajes/ violencia y cultura&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gustavo Buntinx&lt;/strong&gt;. Desapariciones forzadas/ resurrecciones míticas&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paolo de Lima&lt;/strong&gt;. Atrincheramientos y balbuceos neotribales: El grupo poético Neón entre la violencia utópica senderista y la dictadura neoliberal fujimorista. El caso de Carlos Oliva&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luis Abanto&lt;/strong&gt;. Espacio carcelario y no-discurso del otro marginal en Los hijos del orden de Luis Urteaga Cabrera&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luis Fernando Chueca&lt;/strong&gt;. El desierto como metáfora del país en la poesía de Jorge Frisancho y Rodrigo Quijano&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Victoria Guerrero&lt;/strong&gt;. El cuerpo muerto y el fetiche en SL: el caso de Edith Lagos&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carolina O. Fernández&lt;/strong&gt;. El infarto del alma. Asociación solidaria en una poética visual y literaria&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carlos Meneses&lt;/strong&gt;. Mis encuentros con Heraud (Testimonio)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Róger Santiváñez&lt;/strong&gt;. HUAYCO: «La Realidad nos dio la razón (y la locura)» (Testimonio)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ericka Ghersi&lt;/strong&gt;.  Un paseo por la escritura: Las poetas de los noventa y la violencia política&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. Intermezzo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Guillermo Ruiz Torres. Should I stay or Should I go?. (La obra del controvertido politólogo Samuel Huntington en debate)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;César Ángeles L.&lt;/strong&gt; De letras, humo y peces. / Noticias sobre la literatura de Chimbote/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. Las hojas de los árboles&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rocío Silva-Santisteban&lt;/strong&gt;/ Agua de cadáver (Exposición de Teresa Margolles)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Victoria Guerrero&lt;/strong&gt;/ Machuca de Andres Wood&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;David Abanto&lt;/strong&gt;/ MIDH de Miguel Ildefonso&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carlos Villacorta&lt;/strong&gt;/ War by Candlelight de Daniel Alarcón&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Reinhard Huamán Mori&lt;/strong&gt;/ revista Tsé Tsé&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-1874127865460194175?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/1874127865460194175/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=1874127865460194175' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/1874127865460194175'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/1874127865460194175'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2008/10/intermezzo-tropical-3.html' title='Intermezzo Tropical 3'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUTqWx5CFI/AAAAAAAAACs/gO4fT_2pfDs/s72-c/caratula3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-5865849425658846975</id><published>2008-10-14T14:42:00.000-07:00</published><updated>2008-10-14T14:47:43.575-07:00</updated><title type='text'>Intermezzo Tropical 2</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUSWGRSX8I/AAAAAAAAACk/Bt9g86S_6KQ/s1600-h/caratula2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257128310874464194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUSWGRSX8I/AAAAAAAAACk/Bt9g86S_6KQ/s320/caratula2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Intermezzo 2&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Agosto 2004&lt;br /&gt;Editorial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Film de los paisajes / políticas del cuerpo: identidad, cuerpo y género&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luis Fernando Chueca&lt;/strong&gt;. Masculino/femenino en “Noche oscura del cuerpo” de Jorge Eduardo Eielson&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carmen Ollé&lt;/strong&gt;. El malestar en la mujer.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Elena Águila&lt;/strong&gt;. El cuerpo del género.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alberto Medina&lt;/strong&gt;. La firma ubicua (reflexiones sobre lo autobiográfico en Reynaldo Arenas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Film de los paisajes / narración por narración y otros&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Roberto Reyes Tarazona&lt;/strong&gt;. Narración en los años setenta.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Róger Santiváñez&lt;/strong&gt;. Narración: literatura y revolución.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luis Abanto&lt;/strong&gt;. Narración y Julián Huanay.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entrevista con Oswaldo Reynoso&lt;/strong&gt;. Una generación traumatizada por el miedo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gregorio Martínez&lt;/strong&gt;. Cómo caí en Narración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Intermezzo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chrystian Zegarra&lt;/strong&gt;. La protoescritura de Las ínsulas extrañas: el caso del manuscrito inédito de Emilio Adolfo Westphalen&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Intermezzo Tropical&lt;/strong&gt;. Bienvenidos al desierto de lo real. Entrevista con el poeta y cineasta colombiano Víctor Gaviria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mi camisa de fuerza&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ernesto Lumbreras&lt;/strong&gt;. Después del manantial viene otra fiesta (balance de la poesía mexicana actual)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alina Peña-Iguarán&lt;/strong&gt;. Estos 8 poetas mexicanos de hoy.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rocío Silva-Santisteban y José A. Mazzotti&lt;/strong&gt;: Dos poetas de los 80 en Boston&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las hojas de los árboles&lt;br /&gt;Enrique Bernales&lt;/strong&gt;/ El otro desierto de Chrystian Zegarra&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Javier Morales&lt;/strong&gt;/ La derrota de Palladerlle de Juan Manuel Chávez&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chrystian Zegarra&lt;/strong&gt;/ Tríptico de Carlos Villacorta&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ericka Ghersi&lt;/strong&gt;/ Editorial Sarita Cartonera&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enrique Bernales&lt;/strong&gt;/ Japón de Carlos Raygadas&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Victoria Guerrero&lt;/strong&gt;/ La niña santa de Lucrecia Martel&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lunik&lt;/strong&gt;/ El conejo de Gaia de Hidralo&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-5865849425658846975?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/5865849425658846975/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=5865849425658846975' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/5865849425658846975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/5865849425658846975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2008/10/intermezzo-tropical-2.html' title='Intermezzo Tropical 2'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPUSWGRSX8I/AAAAAAAAACk/Bt9g86S_6KQ/s72-c/caratula2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6439491731609693609.post-8895920831986035595</id><published>2008-10-13T20:48:00.000-07:00</published><updated>2008-10-14T10:29:14.119-07:00</updated><title type='text'>Intermezzo Tropical 1</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPQXs1R-ARI/AAAAAAAAACc/suI1WaxSL8I/s1600-h/caratula1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256852724032340242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPQXs1R-ARI/AAAAAAAAACc/suI1WaxSL8I/s320/caratula1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Intermezzo Tropical 1&lt;br /&gt;Año 1, agosto 2003&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Índice&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Film de los paisajes-homenaje&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;David Abanto Aragón&lt;/strong&gt;. 5 metros de poemas y la furiosa inmolación de las vanguardias&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cinthya Vich&lt;/strong&gt;. Un poco de olor al paisaje: Oquendo de Amat como sujeto de la modernidad&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enrique Bernales&lt;/strong&gt;. La construcción de la nación moderna en 5 metros de poemas&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Omar Aramayo&lt;/strong&gt;. Carlos Oquendo de Amat, compañero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Film de los paisajes-desencuentros&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carlos Villacorta&lt;/strong&gt;. Réclam de la ciudad&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gavril Prinzip&lt;/strong&gt;. Carlos, el niño invisible&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Intermezzo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El nuevo exilio de San Tibáñez. (Entrevista con Roger Santivañez)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José Álvarez&lt;/strong&gt;. Cambio de armas y la anulación de la voz del otro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mi camisa de fuerza (creación)&lt;br /&gt;Ericka Ghersi&lt;/strong&gt;. 6 poetas ecuatorianas vistas por una peruana&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Juan Manuel Chávez&lt;/strong&gt;. Ayer&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Juliano Balmaceda&lt;/strong&gt;. María&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Testimonio&lt;br /&gt;César Ángeles&lt;/strong&gt;. Hallazgo de la poesía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las hojas de los árboles (reseñas)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luis Fernando Chueca&lt;/strong&gt;/ Sonrisa negra de Miguel Lescano&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Martín Guerra&lt;/strong&gt;/ El diario de sem de Gavril Prinzip&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Victoria Guerrero&lt;/strong&gt;/ Imagen sin nombre de Martín Guerra&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;David Abanto&lt;/strong&gt;/ Por la boca muertos de Ibarra y Portals&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las hojas de los árboles (primeros libros)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victoria Guerrero&lt;/strong&gt;/ Noches de Adrenalina de Carmen Ollé&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enrique Bernales&lt;/strong&gt;/ En los extramuros del mundo de Enrique Verástegui&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Niño de leche (música)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ricardo Zavaleta&lt;/strong&gt;.  Lego ¿finalmente el amor los destruirá?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rony Quiroz y Ricardo Zavaleta&lt;/strong&gt;. Caminando con el otro por senderos de duraznos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6439491731609693609-8895920831986035595?l=notasintermezzo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/feeds/8895920831986035595/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6439491731609693609&amp;postID=8895920831986035595' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/8895920831986035595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6439491731609693609/posts/default/8895920831986035595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notasintermezzo.blogspot.com/2008/10/intermezzo-tropical-1.html' title='Intermezzo Tropical 1'/><author><name>Intermezzo Tropical</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16602213184777840234</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SNhX1ww88bI/AAAAAAAAAAM/pyZODdLyNBI/S220/logo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_zMx_tj_MxoM/SPQXs1R-ARI/AAAAAAAAACc/suI1WaxSL8I/s72-c/caratula1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
