miércoles, 14 de octubre de 2009

ULTRA 6 y 7: EL CÓNDOR TROPICAL REGRESA RECARGADO Y MÁS POLÉMICO

Aquí un pequeño adelanto:

CÉSAR Y GEORGETTE VALLEJO

ENTRE LAS 2 ORILLAS Y AL PIE DEL ORBE

¡Amada en la figura de tu cola irreparable,

amada que yo amara con fósforos floridos...

(César Vallejo, en “Dulzura por dulzura corazona”)

*César Ángeles L.

En la penúltima edición de la Revista de Artes & letras Martín, publicada por la Universidad San Martín de Porres, por primera vez se juega icónicamente y de forma extensa, en un homenaje académico de envergadura, con la imagen de un César Vallejo sonriente incluso alterando fotos originales para transmitir dicha representación[1]. En buena hora todo acercamiento refrescante a Vallejo y su obra. En verdad, hace falta que este camino sea proseguido no solo con este autor sino con muchos otros personajes culturales y políticos, para mutar el ánimo muchas veces dolido y sufriente que la imagen institucional promueve respecto de quienes bregaron por auténticos cambios aquí y en otras latitudes. Esto último, sin duda, ha constituido un trabajo de sicología o demolición políticas de la esperanza.

En el caso específico de César Vallejo se dan la mano muchos elementos vitales e ideológicos que otorgan forma poderosa a una de las empresas poéticas más renovadoras del siglo XX. Dentro de esos ingredientes el humor es parte esencial. Al respecto de la naturaleza de este, y su particular presencia poética y política en su obra –especialmente la gestada desde Europa– escribí el ensayo “César Vallejo y el humor[2].

Sin embargo, aquella tarea refrescante no debe encallar en aspectos cómicos y grotescos, que banalicen la imagen de Vallejo u otros, sino que revalorizando su complejidad proyecten sus diversos lados, que al fin y al cabo perfilan la real condición humana aun en los más grandes. Digo esto porque hay también quienes han querido reelaborar la imagen emblemática del autor de Trilce, y de otros, so pretexto de humanizarlos, cuando en verdad difuminan su grandeza a cambio de una imagen procaz y, por fin, igualmente abatida.

Es lo que sucede, por ejemplo, dentro del ya mencionado homenaje que realiza Martín a César Vallejo, con el texto de José Rosas Ribeyro “Un Vallejo propio y mío”, que en diversos aspectos coincide con la línea argumentativa de varios escritores e intelectuales quienes de un modo u otro han ido erigiendo un mural antiVallejo de antología, donde incluyen, claro, a la propia Georgette Marie Travers Philippart, poeta a más señas[3]. Al leer la referida colaboración de José Rosas, evoqué una línea de exégesis vallejiana cuestionable, por conservadora y miserabilista, respecto del célebre poeta nacido en Santiago de Chuco. Al respecto, se precisa un trabajo donde se pase revista a lo anterior, citando y rebatiendo casos concretos; pero se trata de una investigación que en este breve artículo apenas queda bosquejada. Adelantemos, sin embargo, algunos criterios y desarrollos.

Aunque en la colaboración de Rosas Ribeyro hay unos pasajes iniciales interesantes y –al menos para mí– novedosos acerca de la vida de Vallejo en París (como los testimonios de Elena Garro, Désirée Lieven, e incluso sobre el encuentro con César Moro, en versión de André Coyné[4]), ello se va entremezclando con sentencias e interpretaciones del autor nada felices y arbitrarias –por ende, evitables– acerca de Vallejo, y sobre todo contra su esposa Georgette. Caben algunas preguntas como réplica global también para otros textos de este talante: ¿Para concluir que César Vallejo “no fue un santo” (ni un revolucionario, ni nada parecido, claro) hace falta proclamar que Vallejo murió de gonorrea [Rosas sostiene que Vallejo murió de esta enfermedad venérea], y que se metió con putas en París? ¿Y es preciso proclamar que tampoco pagaba sus deudas, que fue “un pícaro” con sus amigos y con el Estado peruano?[5]

En tales términos se remarca la representación patética, oscura y miserabilista que muchas veces ha recaído sobre Vallejo, y que ha servido para canonizar una imagen del poeta que lo aparta de lo que considero (y no sólo yo, claro) el esencial carácter transformador de su escritura, su posición política-poética, y su vida misma, aunque breve, poderosa. Así, por ejemplo, en algo crucial como la economía, nunca será suficiente remarcar que sus dificultades no lo sobrepasaron, ya que ya que de(sen)volvió aquella amistad y fortuna (prestada) con una obra vasta y heterogénea, cada vez más central en nuestra contemporaneidad. El humor –que no es igual a comicidad (ver nota 2)– que tuvo alguien como el gran poeta liberteño fue un factor decisivo en lo anterior, en tanto aquel tiene una naturaleza dialéctica, que bien puede nutrirse de caídas y carencias mutando todo ello en pura creatividad, como tantos hombres y mujeres en la vida hacen.


[1]Llamo la atención, en dicha edición-homenaje, sobre la página 21 donde aparecen los dos marxistas más relevantes que ha dado el Perú: José Carlos Mariátegui y César Vallejo, ambos sonriendo a una imaginaria cámara merced a la “ilustración intervenida” por el reconocida artista plástico del pop nativo Jesús Ruiz Durand.

[2]Una primera versión del mismo apareció en mi libro PELIGRO: RIMBAUD/ Aproximación a Una temporada en el infierno, y VALLEJO Y EL HUMOR (Lima, 1998). Luego di otra versión corregida para las revistas electrónicas Espéculo (Madrid) y Ciberayllu (Estados Unidos).

[3]Considérese el siguiente pasaje periodístico: “P. Georgette también escribió versos, ¿qué nos puedes decir de esta faceta poco conocida de ella? R. Lo más sorprendente del enigma Georgette es que después de la muerte de César ella se puso a escribir poemas. Creo que no existe caso similar en la historia literaria moderna, quizá el de Sartre y Simone de Beauvoir, pareja de escritores que sin embargo no mantuvo la fidelidad del amor hasta el fin, contra toda prueba. He difundido la poesía de Georgette en algunos círculos literarios en Francia y he recibido comentarios elogiosos y críticas que resaltan su alto nivel literario. Ella escribió casi 200 poemas entre París y Lima y los agrupó bajo el título de Máscaras de cal; los escribió en francés y después algunos los tradujo. Hay una edición del Instituto de Estudios Vallejianos de Trujllo que tiene muchos errores de imprenta y de traducción” (de “La reivindicación de la viuda negra”: entrevista de Domingo Varas a Alberto Aznarán).

[4]A propósito de este mentado ‘peruanista’ francés y su trayectoria con relación a Vallejo y Georgette, así como de Juan Larrea, léanse los comentarios críticos del investigador Miguel Pachas Almeyda, citados en el blog del escritor Pedro Granados en junio del 2008.

[5]A partir de la correspondencia vallejiana (recopilada por Jesús Cabel), Rosas Ribeyro concluye lo siguiente: “Vallejo le pide incesantemente dinero a Pablo Abril de Vivero y a Juan Larrea, a Gerardo Diego en alguna ocasión como también a otros amigos y conocidos. Son préstamos sin retorno, dinero que sale de una cartera generosa y que no vuelve nunca a ella. Esta lucha por sobrevivir, esta permanente búsqueda de dinero es una de las constantes de las cartas de Vallejo. Y el poeta aparece un poco como un pícaro que le saca dinero a uno para pagarle a otro y así en una cadena que siempre se cierra en Abril de Vivero, Larrea y otros amigos que lo estiman y lo respetan y le dan dinero. Una vez cuando recibe una suma destinada a comprar un pasaje para regresar al Perú [del gobierno peruano], la utiliza para irse a Rusia; otra vez, utiliza lo que gana con colaboraciones periodísticas en permitirse algunos placeres, aunque luego, para sobrevivir día a día, tenga que recurrir de nuevo a préstamos que no pagará nunca” (163). Más allá o más acá de las reales deudas contraídas por César Vallejo, y no devueltas, me pregunto si todo ello merece este inventario o catastro contable con un tono que linda en el reclamo postmortem, y si la proeza artística que aquel realizó con el lenguaje no le otorga justicia y decoro a una vida seguramente con problemas económicos pero, a la vez, con qué grandeza de hombre y creador.

[TO BE CONTINUED]*

*La edición impresa del Intermezzo doble (6 y 7) que incluye este y otros artículos saldrá a la venta en las próximas semanas.

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Intermezzo Tropical es una revista de investigación dedicada a temas de cultura y política, pero también es un colectivo y una editorial. Desde su fundación, IT se ha propuesto ser un espacio de debate y discusión para sumar fuerzas contra el autoritarismo y las viejas prácticas antidemocráticas de los grupos dominantes en el Perú. El proyecto busca propiciar la investigación de fenómenos de transformación social desde un enfoque cultural y literario. Así los temas que nos preocupan están vinculados a la vanguardia latinoamericana, las relaciones entre política y cultura, cuerpo y género, y recientemente literatura y migración.